Notas Periodísticas - 20/12/2011

Europa se Equivoca: No Debe Achicarse Fiscalmente sino Agrandarse a Nivel Monetario

Nota en Diario “El Liberal” (16/12/2011)

POR GERMÁN FERMO *

Publicado el 16/12/2011 – E l 2011 fue un año terrible para los mercados: su segundo semestre fue el peor desde el comienzo de la crisis. Se han transitado semanas enteras con variaciones intradiarias de hasta 3 por ciento, motivadas por constantes rumores y desmentidas provenientes de Europa en un entorno caracterizado por una sola pregunta: por cuánto tiempo va a seguir existiendo esta Unión Europea?
El 2011 fue afectado por shocks enormes: revolución en Egipto, guerra civil en Libia, tsunami en Japón, baja en la calificación de Estados Unidos, Grecia en inminente default, Italia y España batiendo récords en sus yields a 10 años, la Unión Europea siendo repensada por sus miembros, dos primeros ministros de la Zona Euro renunciando. Cada uno de estos shocks puso a los mercados en niveles de máximo stress con muchos pronosticando una nueva tragedia “estilo Lehman Brothers 2008”, algo que no ocurrió para el 2011 aunque siembra las bases para un 2012 que potencialmente será brutal.
El 2011 se está yendo con una herencia altamente preocupante para el próximo año. Los últimos anuncios desde Europa suenan a “la nada misma”. Europa le está diciendo al mundo que ha llegado a un acuerdo de mayor disciplina fiscal sin dar demasiados detalles y parecería que así ha decidido cerrar un año que casi con exclusividad fue impactado por esta historia. Europa se pasó otro año más sin resolver absolutamente nada y no entiende que este es un juego de expectativas en mercados altamente inestables donde la compra de tiempo es crucial, lamentablemente Europa lo está jugando al revés: está vendiendo tiempo en forma muy barata.
Europa está peor que cuando comenzó esta crisis por mediados del 2010. Han transcurrido dos años y no ha habido una sola respuesta contundente de una Unión Europea que cada día más me da la sensación que no tiene la voluntad de resolver su tragedia. Ni siquiera todavía sabemos el destino de la deuda griega la cual está tradeando en niveles de default técnico hace meses ya. Preocupa que de lo poco que estos nuevos anuncios impliquen, el énfasis sea casi exclusivamente en lo fiscal.
Es cierto que los europeos deben achicarse, pero también es cierto que por la pésima política monetaria implementada por el Banco Central Europeo, probablemente Europa esté nuevamente en recesión. Europa incomprensiblemente subía tasas en medio de su peor crisis y ante una desaceleración del crecimiento global. Mientras Bernanke le anunciaba al mundo tasas en cero, Trichet subía su tasa de referencia a 1,50 por ciento. En un desafío al sentido común básico, a Europa le preocupaba la inflación local cuando todas sus curvas soberanas estaban estallando en máximos históricos y con una Grecia defaulteada hace meses en los mercados de deuda. Una Europa que se pasó estos últimos dos años preocupada por condiciones de “cuarto orden” sin atender las urgencias inminentes que padece. La mismísima existencia de la Zona Euro está en juego y parecería no importarle, una Zona Euro que parecería haber sido concebida “sin un plan B”.
Europa está transitando un sendero potencialmente recesivo, sus tasas de desempleo superan fácilmente el 10 por ciento. Si el énfasis es en lo fiscal, probablemente veamos a una Europa agravando su propia recesión y aumentando aún más sus altísimos niveles de desempleo. La receta fiscal puede terminar agravando el problema en vez de solucionarlo: si su PBI se achica, la carga per cápita de su deuda se agranda y este bien puede ser el resultado final de aplicar una receta tan conocida y fracasada ya en países emergentes: achicarse fiscalmente en medio de una crisis.
El año de la ortodoxia ciertamente no es el 2011, se debió haber sido ortodoxo cuando se permitió que países como Grecia se uniesen a la Zona Euro, cuando se toleró que países miembros incurriesen en déficits intolerables para la estabilidad de la Unión. El 2011 es un año de urgencias inminentes donde la bala monetaria ciertamente sería el gran aliado. Hubiese gustado haber escuchado a Ángela Merkel anunciándole al mundo al menos un combo fiscal y monetario.
Ante esta evidente, continua y decepcionante inacción de la Unión Europea y su Banco Central, se imagina un dificilísimo 2012 con una alta probabilidad de ser testigos de un short histórico en Europa. Lo cierto es que al igual que el 2010, el 2011 deja una serie de promesas fiscales a implementar. El sendero fiscal que está eligiendo Europa se acerca a un reconocimiento casi inmediato de su problema y eso es precisamente lo que no debería hacer, no porque no deba sino porque no podrá implementarlo socialmente. Europa necesita tomarse los próximos quince anos para digerir su tragedia y para ello la licuación inflacionaria es la alternativa que le daría las chances de implementarla en forma socialmente tolerable.
¿Es razonable suponer que las ciudadanías de países como Grecia, Italia, Portugal y España apoyarán los paquetes de achique fiscal para un continente que hace décadas vive en una subrealidad de beneficios sociales por encima de sus posibilidades de generación de riqueza? Europa es mucho menos rica de lo que sus ciudadanos creen, el tiempo del sinceramiento ya llegó pero si ese sinceramiento se pretende implementar en forma inmediata será socialmente caótico y por lo tanto, fracasará.

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