Notas Periodísticas - 16/01/2012

¿Hasta Cuándo Europa?

Por Germán Fermo (*)

BUENOS AIRES.- El 2011 fue un año caracterizado casi por una sola pregunta que obsesionó a los mercados internacionales: ¿cómo hará Europa para solucionar su crisis? Los días 8 y 9 de diciembre del 2011 fueron esperados por los mercados con mucha ansiedad para que finalmente Europa le mostrase al mundo su condición de líder mundial y Europa obviamente volvió a decepcionar.
El 8 de diciembre el Banco Central Europeo anunciaba su nueva tasa de referencia y lo más importante daba una conferencia de prensa en donde delineaba su estrategia monetaria futura, la expectativa era enorme.
El 9 de diciembre Ángela Merkel y el resto de la burocracia europea anunciaron los resultados de la tan esperada cumbre ante un mercado que irresponsablemente esperaba el anuncio de una solución que en el mejor de los casos ocurrirá a diez años vista. Los resultados fueron mucho menos de lo que el mercado esperaba, aparentemente se anunció una especie de acuerdo fiscal, un poco más de disciplina presupuestaria pero nada de sustancia para una realidad que urgentemente necesita medidas y por sobre todo impacto inmediato.
Primero, respecto al anuncio del Banco Central Europeo, el mercado esperaba una mayor agresividad monetaria y nuevamente Europa vuelve a decepcionar. Entre otras cosas, los mercados esperaban a un Banco Central Europeo “listo” para comprar agresivamente deuda comprometida (en especial Italia y España) para de esta forma contener las yields de sus bonos soberanos y evitar un contagio al resto de Europa soberana y corporativa. Esta estrategia permitiría al Banco Central Europeo comprar un tiempo que se le está acabando, pero nuevamente Europa reacciona como si el problema fuese de otro y simplemente bajó su tasa de referencia siendo muy poco agresivo a nivel monetario: la tasa de referencia en la Zona Euro ya debería ser 0 por ciento al igual que en Estados Unidos.
Segundo, respecto al anuncio de la cumbre de la Unión Europea, Europa tiene urgencias que bien pueden impactar la capacidad de pago de muchos de sus países comprometidos tan cerca como en el 2012 y sin embargo parecería ser que Europa nos quiere vender el cuento chino de un ajuste fiscal y presupuestario de mediano plazo que en teoría es correcto pero que está años luz de lidiar con el problema de caja que la Europa comprometida tiene en el cortísimo plazo.
Vivimos una realidad de mercados altamente inestables con el potencial de convertirse en otro “Lehman Brothers” en cualquier momento y en este contexto planificar a mediano plazo es un lujo que hoy Europa no puede darse. Europa debería utilizar más agresivamente sus herramientas monetarias para “calmar” al corto plazo y así ganar tiempo en la implementación de medidas fiscales de fondo en el mediano plazo. Sin una combinación monetaria y fiscal me resulta muy difícil imaginar una solución a su crisis de deuda.
¿Será el momento de que el mercado definitivamente se canse de este juego interminable de los europeos de prometer cosas que filosóficamente bien pueden tener sentido pero que lejos están de poder atender las urgencias que un continente en virtual bancarrota amerita?
¿Veremos finalmente a un mercado atacando las curvas de bonos soberanos de países como Italia y España que hoy rinden a diez años menos del 7 por ciento para finalmente verlas operar en niveles críticos del 15 por ciento o más?
En lo personal, siento que el mercado ha esperado ya casi dos años y Europa sigue decepcionando vergonzosamente mostrándole al mundo su absoluta inacción y falta de liderazgo. ¿Cuán lejos estamos de que el mercado finalmente le dé una lección a Europa, “le ponga” sus curvas de bonos soberanos en niveles intolerables para forzar de una vez por todas un plan coherente y sustentable de solución? ¿Cuándo finalmente Europa sincerará la crisis histórica que vive para con sus ciudadanos?
El 2011 nos dejó con una herencia muy penosa y preocupante para el año próximo: a) en el mejor de los casos mediocridad macroeconómica en Estados Unidos, b) inflación elevada y desaceleración económica en los principales emergentes, y c) una Europa que no quiere asumir su rol de líder mundial y miembro del G2. Europa se sigue equivocando al anunciar medidas que no tienen impacto inmediato subestimando precisamente la inmediatez e inestabilidad intrínseca de su problema.
Desde que comenzó la crisis europea por mediados del 2010, los mercados nos han dado sólo una muestra pequeña de lo que son capaces de hacer si nuevamente entran en pánico y se desestabilizan. Si Europa no comienza rápidamente a dar señales inmediatas respecto a su crisis, estos mercados bien pueden perder la paciencia y demostrarle a Europa que con mercados intrínsecamente inestables no se juega y si todavía queda alguna duda recordemos el evento “Lehman Brothers” en septiembre del 2008.
No se encuentra una sola razón para esperar un 2012 mejor que el año que se está yendo, los mismos fantasmas que persiguieron al 2011 seguirán presentes y agravados con un mercado al que se le irá agotando la paciencia. Europa tiene que comprender que existe un equilibrio general inherentemente explosivo. El manejo del timing y las expectativas es crucial y en este contexto Europa ha dado lecciones históricas de cómo hacerlo todo incomprensiblemente mal.

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