Notas Periodísticas - 30/03/2012

¿Hasta cuándo el dólar barato de “la Fed”?

Nota en Diario “Infobae”

Las principales economías del mundo están sufriendo una de las peores crisis económicas de su historia y muchas de las emergentes parecerían ni siquiera haberlo notado. Por un lado, el valor de las propiedades en Estados Unidos sigue bajando denotando un sobre-stock enorme que se ha ido acumulando en los años de tasas bajas de Alan Greenspan, quien precedió en el cargo de presidente de la Fed al actual Ben Bernanke. Por otro lado, el valor de las propiedades no ha parado de subir en general en todos los países emergentes exportadores de commodities, tales como Rusia, Chile, Brasil, Uruguay y Argentina.

Las economías emergentes, después de absorber el primer embate recesivo de la crisis (durante el 2008, principalmente), se han beneficiado significativamente por la política monetaria expansiva ejecutada desde el 2008 por la Fed de Bernanke.

Dicha política tuvo tres etapas bien definidas. Primero, la Fed bajó su tasa overnight (tasa de fondeo entre bancos a 24 horas), llevándola a 0 por ciento y prometió dejarla “en cero” hasta fines del 2014, generando un dólar virtualmente gratis. Segundo, al haber sido “la política de tasas cero” insuficiente para sacar a la economía americana de su debilidad, la Fed implementó por primera vez en Estados Unidos dos rondas de Flexibilizaciones Cuantitativas (QEI y QEII, proveniente del término inglés Quantitative Easing) que implicaron la compra de bonos soberanos americanos contra una emisión gigantesca de dólares, saturando virtualmente al mundo con la moneda americana. Tercero, ante una persistente debilidad macroeconómica, en especial en el mercado de viviendas, la Fed indujo una baja adicional en la parte larga de la curva a través de lo que se conoce como Operation Twist.

Esta operación “entre bonos” simplemente significa comprar bonos largos financiándolos con la venta de bonos cortos. Bajo este accionar no hubo emisión de “nuevos dólares” pero la curva de tasas soberanas americana “giró hacia la derecha”. Bajó la tasa de diez y treinta años y generó una suba leve en las tasas cortas. Como se observa, la Reserva Federal implementó un arsenal de medidas monetarias históricamente laxas y en general heterodoxas, reduciendo el nivel de las tasas en Estados Unidos a mínimos históricos y, en ese proceso, devaluando históricamente al dólar que, al tener tasa cero, se convirtió en una moneda de fondeo.

En presencia de una moneda de fondeo, el mercado se financia con la misma a tasas de interés muy deprimidas y contra esa moneda se compra virtualmente “cualquier cosa”, entre estas: commodities y viviendas en países emergentes, teniendo como contrapartida una suba sustancial en el valor nominal de dichos activos y una brutal devaluación del dólar. De hecho, el aumento en el valor de las viviendas es la otra cara de la devaluación del dólar.

Resumiendo, el rally de commodities observado desde hace aproximadamente cuatro largos años es consecuencia casi absoluta de la política de “tasas cero” y devaluación histórica del dólar seguida por Ben Bernanke. A través de esta política, la Fed intentó estimular la demanda agregada en tres frentes diferentes:

a) con tasa “overnight” en cero, estimular el consumo en USA

b) con tasas largas en niveles históricamente bajos, estimular la inversión, en especial en el mercado de viviendas

c) con la devaluación del dólar, intentó ganar competitividad y crecer a través de sus exportaciones.

Pero también es necesario considerar que en una economía global las acciones de la Fed no pasan desapercibidas en el resto del mundo. De hecho, el resto del mundo se convierte en la contracara del accionar de la Fed.

El abaratamiento intencional del dólar seguido por la Fed generó una corrida global hacia otros activos tales como commodities y viviendas en países emergentes. Esto explica, entre otras cosas, por qué el oro tuvo un rendimiento de casi 100 por ciento desde diciembre del 2007 hasta la actualidad.

Nadie quiere tener dólares todavía y eso generó una corrida mundial hacia otros activos, incluso el Euro y el Yen que a nivel fundamental no los debería querer tener nadie en cartera, lo cual denota una vez más la enorme saturación de dólares en el mercado de monedas.

Estamos ya llegando a abril del 2012

Hasta el momento muchas economías emergentes exportadoras de commodities han tenido un boom económico muy importante. Esta es la otra cara de la misma crisis: un Estados Unidos todavía “lento” a nivel económico y un mundo emergente exportador de commodities acelerándose.

Esta última fue una excelente noticia al inicio de la crisis, aunque a esta altura muchos emergentes comenzaron a sufrir las consecuencias inflacionarias generadas por “tantos billones de dólares” monetizándose localmente a través del superávit de cuenta corriente.

Esto bien puede ser sólo el comienzo de una serie de efectos negativos que son el reflejo de las medidas adoptadas por la Fed para solucionar la crisis de la economía americana.

Hace sólo semanas atrás, la Reserva Federal de Bernanke tuvo su acostumbrada reunión referida a la definición de política monetaria de corto plazo. Por primera vez en muchísimo tiempo, la Fed dio la sensación de no querer seguir sonando tan laxa.

a) ¿Será que finalmente la Fed siente que está empezando a impactar restricciones monetarias?

b) ¿Estará la Fed comenzando a preocuparse de tanta política monetaria laxa?

c) ¿Si ese es el caso, qué impactos tendrá este potencial cambio de señal en el equilibrio general?

Bastó solamente con que en su último comunicado la Fed no anunciase explícitamente la inminencia de una tercera ronda de Flexibilización Cuantitativa (QEIII) como para que el oro colapsase y las tasas de interés de la parte larga de la curva americana subieran significativamente en pocos días (de 35 a 40 puntos básicos).

El problema es que la Fed no se va a quedar por siempre en este estado histórico de monetarismo laxo. De hecho, hace meses ya la economía americana está mostrando un tenue pero sostenido ciclo de recuperación.

También es cierto que todavía se está muy lejos de que Bernanke cambie su lenguaje dovish (monetarismo laxo). Quizá todavía haya dos o tres años de un Bernanke en estado monetario extremadamente acomodativo.

Pero también es cierto que finalmente va a llegar el día en que la Fed suba su tasa de referencia y cambie su ciclo monetario. En este punto, todo el paradigma actual con el que vinieron operando los mercados internacionales va a cambiar drásticamente, resultando en el escenario opuesto con consecuencias de corto y mediano plazo potencialmente enormes.

El dólar comenzará a apreciarse y dejará de ser moneda de fondeo. En ese punto, todo lo que era un “trade preferido” se revertirá y se vendrá en el corto plazo un sustancial ajuste de stock en el trade de monedas.

De dólar ofrecido, se pasará a dólar demandado y en el medio se verá probablemente un ajuste muy violento de commodities y activos reales en general que se “desinflarán” y se ajustarán a un “ciclo opuesto de tasas de la Fed”.

En ese punto, las economías emergentes probablemente vivan la crisis desde una óptica no observada hasta ahora: un Estados Unidos creciendo y un mundo emergente exportador de commodities pagando las consecuencias inflacionarias y recesivas de años enteros de dólar gratis.

No caben dudas de que esta crisis seguirá mutando y seguirá impactando en formas y regiones distintas siendo en esencia la misma originada en julio del 2007.

Los emergentes ya están viviendo la “fase inflacionaria” de la crisis, pero este es sólo el inicio de la historia. Lo que no han visto todavía es el impacto recesivo y de situación externa de un dólar con altas chances de fortalecerse en forma no neutral alguna vez en los próximos cinco años.

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