Hablemos de Finanzas - 23/05/2012

Cuento del centauro, una metafora de la situación europea

por Javier Frachi
De chico me gustaban dos cosas: que me cuenten cuentos y pensar cómo hacer plata. Así fue que intenté hacer monedas “de curso legal” con soldaditos de plomo o vender software en los colegios donde estudiaba. Descubrí más tarde que leer cuentos resultaba más eficiente. Hoy, más viejo, aprendí que los cuentos dejan profundas lecciones y nos hacen cambiar nuestro comportamiento al narrarnos en tercera persona nuestros actos cotidianos y por qué no, también,  a la misma estupidez humana.
Recuerdo que este amigo una vez me contó el cuento que hoy comparto con ustedes sobre la decisión. Pienso y veo que en finanzas como en la vida misma hay que tomar decisiones pero por distintas razones nos bloqueamos, siendo el “patear la pelota” un síntoma.
Creo que la Europa de hoy nos está enseñando lecciones, y creo que este cuento nos va a ayudar a verla.  Ojalá les guste, les ayude en lo personal  y los saque por un rato de las yields, de Sarkozy, de Merkel, de Grecia, de España y de la semana de exámenes en UTDT.
El cuento del centauro ………..
Cuentan que en la antiguedad había un centauro. Un centauro es un ser mitológico, mitad hombre y mitad caballo. Y el centauro convivía con los humanos en el pueblo, trotaba por los campos y era muy, muy, feliz.
Un día el centauro decidió que tenía mucha hambre, pero muchísima, más de la habitual. Ese día se preguntó “Tengo hambre, pero ¿qué debo comer? ¿Debería comer una hamburguesa o debería comer un fardo de heno? ¿Heno o hamburguesa?” Claro, mitad caballo y mitad hombre tenía los dos deseos, tenía que tomar una decisión. Pero se pasó días y días pensando ¿heno o hamburguesa? ¿hamburguesa o heno? ¿heno?, ¿hamburguesa? Y no pudo decidirse, no pudo decidir qué quería comer. Si heno o hamburguesa. Como no podía decidirse se quedó sin comer.
Pero también tenía sueño. Entonces pensó dónde debería dormir, debería dormir en un hotel o en un establo. ¿Hotel o establo?, ¿establo? ¿hotel? Y así estuvo también durante días.  Como no pudo decidir se quedó sin dormir.
Sin dormir y sin comer el pobre centauro se enfermó. Entonces pensó dónde debería ir a atenderse. ¿A un médico o a un veterinario? ¿Veterinario? ¿A un médico?  ¿Veterinario? ¿Medico?, repetía en voz alta. Como tampoco tomó una decisión el centauro se murió.
Y allí quedó el cadaver del centauro. Vino la gente del pueblo que conocía al centauro de toda la vida, lo vieron ahí muerto y dijeron “deberíamos darle por lo menos cristiana sepultura… ¿o no? ¿Dónde deberíamos enterrarlo? ¿En el cementerio o a campo traviesa? ¿A campo traviesa? ¿En el cementario?” Como no pudieron decidir dónde correspondía enterrarlo, no sabían qué hacer, llamaron a la autora del cuento para que resolviera este problema.
La autora del cuento sabía que el centauro era mitad hombre y mitad caballo, y tampoco pudo decidir. Así que como era la autora decidió revivir al centauro. Pero todo volvió a empezar una y otra vez porque el centauro nunca se decidió si él era más un hombre que un caballo o más un caballo que un hombre.
La moraleja de este cuento es que la peor decisión es no decidir. Esta es la única decisión que garantiza el fracaso, que garantiza la miseria de lo que nos sucede. Una decisión, cualquiera que sea, la mejor o la menos mala, siempre, siempre será mejor que no decidir. 
Javier Frachi
Maestría en Finanzas UTDT, 2012
ENJOY FINANCE!!!

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