Hablemos de Finanzas - 15/05/2012

¿Es Viable un Cupón Agrícola?

Por Germán San Lorenzo, Máster en Finanzas, UTDT

En primer lugar, agradecer al autor de este blog la oportunidad de exponer ideas en este espacio. En los próximos párrafos, se exponen los motivos de existencia y las principales características de un instrumento de inversión orientado a la actividad agrícola y cuyos destinatarios son inversores minoristas no sofisticados.

En los mercados de capitales más desarrollados, los inversores minoristas (en adelante “inversores”) tienen una gran variedad de productos en los cuales invertir. La variedad no se refleja solamente en los distintos tipos de productos, sino también en la segmentación en cada uno de ellos. Un claro ejemplo de la variedad mencionada anteriormente es el mercado de Exchange Trade Funds (“ETFs”). Estos productos permiten a los inversores minoristas tomar posiciones en países, actividades económicas, sectores, etc., de manera sencilla y a un bajo costo.
En Argentina, a diferencia de lo señalado en el párrafo precedente, no existe una gran variedad de productos de inversión que brinde a los inversores diversas alternativas a la hora de constituir su portafolio de inversión.
Esta escasa variedad de productos restringe el espectro de inversión de los inversores minoristas dejando fuera del mismo, fructíferas oportunidades por la inexistencia de un producto que la represente en el mercado. A mi entender, el caso más relevante de esta problemática está representado por la actividad agrícola.
Dicha actividad representó el 10% del Producto Bruto Interno (“PIB”) de la economía argentina en el último año, el 37% de las exportaciones de nuestro país de los últimos 5 años y su producción creció en la última década aproximadamente un 50%. Por otro lado, la demanda mundial de estos productos, tanto para fines alimentarios como energéticos, crece continuamente, siendo la economía argentina uno de sus principales proveedores. Esta situación es uno de los principales motivos por los cuales los precios de estos productos se mantienen elevados respecto de sus precios históricos.
Estos datos, entre otros, demuestran que existen argumentos sólidos para que un inversor minorista decida invertir en dicha actividad. El punto clave es la existencia de un producto de inversión cuya incorporación al portafolio del inversor minorista sea sencilla y a un bajo costo operativo.
Actualmente, el inversor tiene un abanico reducido de productos de inversión orientados a la producción agrícola. En caso que la inversión esté direccionada al crecimiento del precio de un determinado producto, el inversor podría adquirir opciones. Sin embargo, sólo tres productos agrícolas, soja, trigo y maíz,  tienen presencia en el mercado de opciones, cuyas posiciones abiertas son escasas y poco liquidas. Respecto de la dirección mencionada, otra alternativa sería un fondo común de inversión de productos agrícolas que opere a través de futuros de estos productos replicando el mecanismo de los ETFs Agrícolas, como el DB Agriculture Fund. Sin embargo, este producto no está disponible actualmente.
En caso que la inversión se direccione a la actividad agrícola en su conjunto, es decir, todas las variables que conforman el proceso productivo y comercial inciden en el valor del instrumento elegido, el inversor podría adquirir acciones o involucrarse en un fideicomiso dedicado a dicha actividad. En el primer caso, el problema radica en que ninguna de las empresas cotizantes en el mercado de capitales de Argentina tiene a la actividad agrícola como principal unidad de negocios. Los casos más cercanos son las empresas del sector alimenticio que desarrollan la actividad agrícola como unidad de negocios secundaria. Por otro lado, los fideicomisos orientados a la actividad agrícola implican que el inversor minorista forme parte del negocio, situación que requiere un conocimiento más profundo de la actividad. Adicionalmente, estos instrumentos requieren una elevada inversión mínima y su mercado secundario es muy pequeño.
Por lo tanto, si un inversor quisiera invertir en la actividad agrícola a través de un instrumento que se caracterice por su sencillez y bajo costo operativo, debería buscar el activo que mayor correlación posee con la actividad en cuestión (o alguna de las variables que inciden en la misma, como el precio) considerando los parámetros de sencillez y bajo costo operativo mencionados anteriormente.
Ante esta situación, el fin del artículo consiste en proponer la creación de un instrumento cuyo valor dependa exclusivamente del rendimiento (en términos físicos) de los productos agrícolas y se caracterice por su simpleza y bajo costo operativo a los efectos de que sea operado por inversores minoristas. Dicho instrumento tendría una estructura y funcionamiento equivalente al “Cupón PBI”. A continuación, se presentan las características más relevantes de este producto (“Cupón Agrícola”):
* Variable subyacente: el rendimiento de un producto agrícola específico en una zona determinada de Argentina expresado en toneladas por hectárea, por ejemplo, soja en todo el país. La asignación de una zona determinada al instrumento permite incorporar productos agrícolas que resulten poco relevantes a nivel nacional pero importantes a nivel regional o provincial.
* Condición de pago: el rendimiento observado en una campaña o año comercial debe superar el rendimiento base, el cual consiste en el promedio móvil del rendimiento observado de las últimas cinco campañas o años comerciales. Este plazo permite incorporar el efecto de nueva tecnología al rendimiento del producto.
* Información: el rendimiento observado es el rendimiento publicado el tercer mes inmediato siguiente a la finalización de la cosecha, por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, u órgano equivalente a nivel regional o provincial. Esto implica que el dato fue revisado en tres oportunidades. Asimismo, el rendimiento observado podría ser tomado de la información publicada por el United States Department of Agriculture (USDA).
* Expiración: a los efectos de mostrar el crecimiento de la producción de la actividad agrícola seleccionada, el instrumento debería perdurar por lo menos tres años.
* Payoff: considerando que cada cupón corresponde al rendimiento de una hectárea, la renta del instrumento se calcula multiplicando la mitad de la diferencia entre el rendimiento observado y el rendimiento base por el precio promedio del último mes de cosecha. Dicha información se toma del mercado local o internacional, dependiendo del producto.
* Emisor: por ejemplo, una provincia emite este instrumento con el objetivo de promocionar una determinada actividad agrícola. En lugar de emitir un bono, emite este instrumento que podría interpretarse como una “acción” de esa actividad.
* Cotización: oferta pública y cotización en mercados autorregulados, de igual manera que el cupón del PBI.
* Riesgos asociados: el rendimiento observado resulta condicionado por el clima, maquinaria, productos químicos, etc., aplicados en la producción del producto.
En conclusión, la creación de instrumentos simples y fáciles de operar que cubran nuevas oportunidades de inversión resulta vital para el crecimiento del mercado de capitales Argentino. Además de la simpleza operativa, dichos instrumentos deben compatibilizar los correspondientes incentivos del emisor e inversor, a los efectos de garantizar la negociabilidad del instrumento.
Germán San Lorenzo
Maestría en Finanzas UTDT, 2009

ENJOY FINANCE!!!

Un comentario para ¿Es Viable un Cupón Agrícola?

  1. Solo últimamente empece a investir, y me siguen diciendo que hay que buscar los mercados nuevos.

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