Notas Periodísticas - 07/05/2012

¿Se “acelera” la desaceleración económica en Europa?

Hace semanas ya que en general los datos macroeconómicos en Estados Unidos dejaron de salir todo lo bien que habían mostrado en los meses de enero y febrero del 2012. En general, la imagen que se vislumbra es la de una economía del G3 con muy poco crecimiento, en especial proveniente de Europa como analizaremos en breve. En este contexto, y para un mercado que se “tomó el atrevimiento” de descontar una inminente nueva monetización de “la Fed”, si uno se pregunta: ¿dónde está la expectativa de QEIII?, la respuesta es sencilla: está en todos lados, cada mercado la está descontando, si bien hay dos a los que merece prestarles especial atención.

Observamos una 10yr. yield en Estados Unidos que sigue operando debajo del 2% en forma consistente después de haber quebrado 2.35% sólo semanas atrás y por sobre todo: el Yen Japonés que finalmente quebró otra vez más su barrera de 80 por dólar el lunes pasado lo cual está enviando una señal muy relevante. Si bien las acciones parecerían casi no querer notarlo no es un detalle menor que el Yen vuelva a operar sub-80 más aún después de haber llegado a casi 84, semanas atrás acompañando el rally en las tasas de USA. El Yen tradea “anti-yield USA” con una muy fuerte correlación, por lo que las apreciaciones del Yen no sólo se condicen con una 10-yr. yendo otra vez a buscar mínimos sino que también captura expectativas futuras de tasas y de posibles decisiones monetarias desde “la Fed”.

Un Yen sub-80, una 10yr. sub-2% y acciones casi inmunes a esta desaceleración están descontando probablemente expectativas de un “una Fed” inundando próximamente al mercado con otro “mega-Trillón de dólares” en un futuro cercano. Normalmente, los mercados de acciones no pueden ralear junto con los bonos en USA y el Yen. En general, cuando el S&P ralea, los bonos se deprecian al igual que el Yen y por el contrario, cuando el S&P entra en selloff, los bonos americanos se aprecian junto con el Yen. Sin embargo, lo que se observa en estas últimas semanas es un rally simultáneo en estos tres grupos de activos: S&P, bonos americanos y Yen, todos apreciándose. La única razón que justifica este movimiento tan correlacionado en grupos de activos que en general se mueven en sentido opuesto es otra vez más la constante expectativa de “una Fed” muy acomodativa a nivel monetario por lo que si el mercado observa debilidad acentuada en indicadores macroeconómicos probablemente antes de preocuparse hará lo que “Ben Bernanke” los acostumbró a hacer: anteponer la distorsión monetaria por sobre cualquier problema fundamental.

Estados Unidos arrojó un indicador muy positivo al inicio de la semana: el ISM Manufacturing, un indicador industrial. Recordemos que este dato cuando está por sobre 50 indica expansión y el martes pasado se reportó un 54.8% para el mes de abril contra un 53.4% correspondiente a marzo y un mercado esperando un 53.3%. Hay ciertos componentes del índice que son “forward looking” (miran hacia adelante) y en este sentido indican un probable ritmo futuro alentador de la economía americana. El componente de “nuevas órdenes de compra” subió muy significativamente de 54.5% a 58.2% y el componente de “nuevas contrataciones” lo que indica probablemente incrementos de empleo subió de 56.1% a 57.3%.

Sin embargo, gran parte de esa euforia se fue disipando con un PMI Manufacturing (indicador industrial de Europa) para la Zona Euro el pasado miércoles otra vez más decepcionando hacia la baja y con una tasa de desempleo para la Zona Euro decepcionado hacia el alza sugiriendo peligrosamente que la recesión en el viejo continente se está agravando. El PMI europeo se reportó para abril en 45.9 contra un 47.7 de marzo y un 46 esperado por el mercado, recordemos que todas las lecturas por debajo de 50 son contractivas de la economía. Sin embargo, eso no es lo peor, si el dato se abre en países específicos, se observa que la destrucción de producto se está acelerando en España, Italia y Grecia. Y además parecería que el “core” de Europa (los países más fuertes) también está sintiendo la desaceleración con un PMI en Alemania cayendo a mínimos de los últimos 33 meses.

En un aspecto relacionado, se reportó la tasa de desempleo de la Zona Euro la cual subió a 10.90% en abril contra un 10.80% en marzo. El número de nuevos desempleados subió a 169K llegando a un total de 17 millones. Parece ahora altamente posible que veamos una tasa de desempleo en 11/11.50% para Europa. Y recordemos en este contexto una pregunta: la columna vertebral de la propuesta de resolución a la crisis de deuda europea es el achique fiscal, ¿cómo van a hacer países como España, Italia y Grecia para achicarse en este contexto?, ¿permitirán sus respectivas ciudadanías semejante ajuste en torno a esta realidad?

En este contexto, los mercados se han acostumbrado a dos cosas: un permanente desacierto europeo y su correspondiente neutralización desde la Reserva Federal. Los problemas de deuda requieren para su solución no sólo austeridad sino crecimiento, lo preocupante es ver a Europa concentrada sólo en un lado del problema y ya con consecuencias recesivas clarísimas. Por el contrario, la Reserva Federal sigue sugiriendo la posibilidad de una tercera ronda de Flexibilización Cuantitativa (QEIII), lo cual significaría una nueva emisión gigantesca de dólares contra la compra de bonos soberanos. ¿Por qué? La respuesta es sencilla: porque Europa no lo está haciendo y toda la carga está recayendo sobre el Banco Central de Estados Unidos.

Europa sigue sin comprender que el principal rol de un shock monetario no es el de solucionar un problema sino el de comprarle tiempo al paquete alternativo para que eventualmente lo solucione. Está muy bien que el énfasis europeo sea el fiscal, pero el error radica en que al ajuste se lo está dejando sólo sin un amortiguador monetario. Las dos rondas de LTRO (financiaciones a tres años del Banco Central Europeo) llenaron de euforia nominal al mercado de bonos soberano europeo pero ese efecto ya se está culminando y otra vez más los viejos fantasmas de una Europa que sigue sin solucionar nada vuelven a aparecer más aún ahora agravados por un entorno recesivo que parecería querer acelerarse. Europa es el gran free-rider monetario de esta crisis: en lugar de observar la primera ronda de Flexibilización Cuantitativa en Europa como debiera ser el caso, paradójicamente el mercado ya espera una tercera ronda de Flexibilización Cuantitativa desde Estados Unidos.

Los últimos datos de Europa claramente reflejan una acentuación de su recesión con España, Italia y Grecia liderando los malos datos. A pesar de esta realidad, los dos bloques están adoptando enfoques radicalmente opuestos y con resultados obviamente diferentes. Por un lado, Estados Unidos haciendo política monetaria históricamente expansiva y aun así su economía real sigue reaccionando muy lentamente a shocks monetarios de dimensiones históricas. Europa por su parte, incomprensiblemente sigue insistiendo en un ajuste fiscal el cual seguirá teniendo consecuencias contractivas para un bloque que ya lleva dos trimestres de contracción y para ciertos países miembros que denotan una clara aceleración de esa contracción.

Europa se acordó de ser ortodoxa fiscalmente unos 50 años tarde: ser fiscalmente ortodoxo en un contexto recesivo es un grave error y generará el fracaso de cualquier plan que se intente delinear sólo en esos términos sin un socio monetario. De hecho las respectivas ciudadanías europeas se han estado expidiendo en este sentido. La crisis europea ya se comió a cinco líderes: Papandreu en Grecia, Zapatero en España, Berlusconi en Italia, Mark Rutte en Holanda, y ahora un Sarkozy en Francia que aparentemente perdería con claridad en segunda vuelta contra su opositor político Hollande.

Y para ir finalizando, no olvidemos que tenemos elecciones en Grecia este domingo con las encuestas indicando que gane quien gane, el resultado será altamente fragmentado y resultará en un gobierno muy débil. Como detalle, recordemos que el PBI cayó en Grecia 14% en los últimos cuatro años, se espera una caída del 5% en 2012 y un desempleo actual de 18%. Si el desempleo se mide teniendo en cuenta sólo a la gente joven el mismo llega al 40%.

¿Y qué esperaban?. Medidas recesivas en medio de una recesión genera más recesión. Si Europa no termina licuando “a lo Ben Bernanke” esto se va a complicar muchísimo. Desde mediados del 2010 cuando nos dimos cuenta que teníamos un crisis de deuda soberana en Europa, Europa sigue sin encontrar soluciones y ya pasaron dos años!!!. Europa sigue jugando a que el Euro les sirve a todos sus 17 miembros componentes.

Un comentario para ¿Se “acelera” la desaceleración económica en Europa?

  1. Gaston dice:

    Muy buena nota!

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