Notas Periodísticas - 29/08/2012

Cuando las expectativas se apoderan de la economía real

Hace tiempo que Italia, España y Portugal cotizan sus bonos soberanos muy por encima de los que son sus pares de la Europa del norte tal como Noruega, Suecia, Alemania, Austria, Suiza, por citar algunos.

Mientras un bono alemán a 10 años tiene su yield al 1.50%, su equivalente español lo hace al 6.40% y esto es después de la sustancial suba en los bonos españoles del último mes que vieron la 10yr. yield española colapsar de 7.60% a los niveles actuales. De todas formas y a pesar del último rally, las yields de la Europa comprometida siguen estando altísimas en especial, para un mundo de tasas en cero virtualmente.

Mucho se ha comentado también de que el Banco Central Europeo (BCE) no debería entrar en el juego de especuladores y por lo tanto no es su trabajo calmar las curvas de yields de la Europa PIIGS: que los especuladores hagan lo que sientan que es necesario sin intervención alguna del BCE. Si bien es cierto que estas curvas son presas cotidianas de especulaciones, rumores y desmentidos, los niveles actuales de tasas en países como España están castigando a una economía real que ya viene muy golpeada por la crisis en dos dimensiones.

Primero, estas tasas altas son el resultado de una sustancial incertidumbre respecto al futuro de la Zona Euro. La incertidumbre es un gran enemigo de cualquier economía y en especial de un componente de la demanda agregada: la inversión. No solo que una tasa alta implica que financiar la inversión es caro sino que envía la señal a los inversores de que cualquier negocio a mediano plazo es altamente incierto y riesgoso. Para un bloque con un desempleo promedio del 11.20% y para países como Grecia y España con desempleos en el orden del 25% se hace indispensable regenerar la capacidad de invertir para poder sentar las bases de un crecimiento de mediano y largo plazo que serán de sustancial importancia para resolver la crisis de deuda en Europa. Sin crecimiento se hace virtualmente imposible solucionar una crisis de deuda. (Intervención Monetaria: esta vez le toca a Europa)

Segundo, los corporativos de la Europa comprometida están obligados a fondearse a tasas extremadamente altas lo que los pone en una pésima situación relativa en un mundo que virtualmente se fondea a tasa cero. Los niveles actuales en la parte media y larga de la curva de yields en países como Portugal, España e Italia representan niveles de fondeo prohibitivamente altos para una economía que urgentemente necesita crecer e invertir.

De ahí que la dinámica de las curvas de la Europa PIIGS lejos está de ser solamente un juego de especuladores. Es cierto que hay muchísima especulación, los mercados bien o mal votan todos los días del año. Pero también es cierto que esta especulación se filtró hace mucho tiempo en la economía real de los países más afectados por la crisis de deuda y está continuamente socavando cualquier intento de recuperación.

De ahí que se hace indispensable que el Banco Central Europeo aplique una anestesia monetaria contundente y shockeante instrumentándola en tres pasos bien claros. Primero, el BCE debería escoger un nivel que considere apropiado para las yields por ejemplo, España 10 años en 4%. Segundo: intervenir y emitir todo lo que sea necesario para llevar al mercado de bonos a ese nivel de yields y quebrarle el brazo a cualquier especulador que intente shortear deuda PIIGS. Tercero: mantenerse indefinidamente en el bid de los bonos para garantizar que esas yields permanecerán invariables y de esa forma desalentar cualquier intento pesimista de continuar shorteando la deuda. (España quebró el brazo del Banco Central Europeo)

Estos tres pasos deberían ser ejecutados en forma integral shockeando y atacando simultáneamente a todas las curvas PIIGS, de lo contrario estas medidas sólo generarían euforia temporaria para sucumbir a meses de implementadas tal como ha venido siendo el caso desde mayo del 2010 cuando nos enteramos que Grecia era un problema.

Sin embargo y a pesar de la intervención monetaria, el verdadero desafío que enfrenta Europa es cómo llegar a una estabilidad en el ratio de deuda/PBI. Para alcanzarla, se necesitará cirugía general desde el lado fiscal. Las intervenciones monetarias tienen un gran impacto en el corto plazo pero en el largo son ineficaces: se hace imposible resolver una crisis solo mediante la emisión de moneda. La emisión de dinero no soluciona los problemas, a ellos hay que atacarlos en forma real y desde el lado fiscal. Pero son un excelente amortiguador de expectativas si se utilizan eficientemente cosa que Europa no ha hecho todavía. (Europa y su inagotable capacidad para colapsar expectativas)

El mercado le ha dado al BCE el beneficio de la duda y los mercados han raleado en este último mes en forma sustancial. Ahora, la pelota está del lado de Europa otra vez y el BCE deberá entender que cuando se deja crecer una burbuja de expectativas en forma descontrolada como ha sido el caso con la dinámica de la deuda PIIGS de los últimos dos años, la economía real termina sucumbiendo ante el short de un mundo global que ante la menor señal especula. La mejor forma de neutralizar la especulación es con señales claras y contundentes. Veremos si esta vez finalmente Europa lo demuestra al mundo.

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