Hablemos de Finanzas - 02/11/2012

¿Está la economía mundial nuevamente en desequilibrio?

¿Permitirán alguna vez los Bancos Centrales de las principales economías del mundo que el sistema de precios haga su trabajo y genere por ende una alocación de recursos eficiente y sostenible en el largo plazo? ¿No estará “la Fed” abusando ya de tanta política monetaria expansiva? ¿Podrá alguna vez el ciclo económico trascender al político?

Que un bono americano a 10 años rinda solamente 1.80% está indicando que estos precios al haber sido altamente intervenidos entraron en una de las tantas burbujas a las que ya nos acostumbró esta crisis. La agresividad monetaria de “la Fed” ha estabilizado a los mercados en el corto plazo de eso no caben dudas, pero se hace relevante plantear lo siguiente: ¿estará esta estabilidad de corto comprometiendo nuevamente al equilibrio de largo plazo?

El 2012 es el año que desde el comienzo de la crisis ha mostrado con mayor elocuencia la enorme distorsión monetaria en la que se desenvuelven los mercados financieros internacionales, el moral hazard claramente se ha exponenciado. En este contexto resulta útil preguntarse: ¿no se pueden solucionar todos los problemas del mundo emitiendo dinero no? Porque si así fuese hacer política económica sería extremadamente sencillo: cuando hay una crisis emitimos, generamos optimismo mundial y problema solucionado.

Los mercados han adoptado la noción de una permanente asistencia monetaria por parte de la Reserva Federal. Ben Bernanke ha articulado una muy extensa secuencia de medidas monetarias desde inicios de la crisis. “La Fed” de Bernanke tiene el firme propósito de intervenir a los efectos de sentar un piso al riesgo global y esa actitud al menos por el momento ha sido muy festejada por los mercados. Dado este marco de permanente expectativa de asistencia monetaria y de un claro intento desde “la Fed” de impedir bajas significativas en los precios de activos financieros el año actual con excepción de mayo se ha empecinado en no querer bajar y en no querer preocuparse sobre muchos de los problemas que todavía amenazan a la economía global.

La política monetaria históricamente laxa que viene aplicando “la Fed” ha generado un colapso tan significativo en las yields de los bonos libres de riesgo que el mundo entero se ve forzado a una constante búsqueda de instrumentos que permitan generar tasas de retorno por sobre las implícitas en bonos soberanos de alta calidad. El equilibrio actual se ve forzado a subestimar peligrosamente al riesgo implícito en activos de riesgo tal como ya ocurrió pre-2007.

Los mercados llevan tanto tiempo de permanente distorsión que la misma peligrosamente se percibe como un aspecto fundamental del sistema aun cuando el estado actual de cosas es la excepción a la norma. El accionar de “la Fed” intenta comprar tiempo y eso está muy bien. También es cierto que de una crisis de esta envergadura no se sale solamente vía emisión monetaria, Estados Unidos hace años viene negando los cambios estructurales que esta crisis hizo evidentes y que aun no han sido corregidos. Sigue siendo una economía altamente basada en leverage, déficit fiscal y elevado endeudamiento, aun con las consecuencias que el mismo ha tenido post-2007.

Los mercados permanecen calmos ante esta renovada ola monetaria dominada por QEIII pero es importante tener muy presente que el mundo entero está parado nuevamente en una burbuja gigante. Lo preocupante es que para solucionar la burbuja del 2007 volvemos a más burbujas en el 2012 lo cual desafía al sentido común. Asusta darse cuenta que no se ha aprendido nada de esta crisis con el agravanete de que los aspectos que nos condujeron a la misma no han sido corregidos a un nivel esencial.

¿A qué bloque significativo del planeta le conviene que esta fiesta nominal cambie? ¿Quién se anima a anunciar a sus respectivas ciudadanías que el equilibrio real subyacente se ve mucho peor que el estado nominal de cosas que percibe la población?

Estamos transitando un equilibrio tan vulnerable que paradójicamente ha tornado a los principales bloques del planeta en sostenedores en última instancia del equilibrio actual. El sistema está tan inestable en su forma intrínseca que precisamente esa misma inestabilidad lo estabiliza en el corto plazo aun cuando se hipoteque la dinámica de la economía mundial en el largo plazo.

Vivimos en un mundo en donde el país más endeudado del planeta, USA, es percibido como el libre de riesgo, con un Japón en eterna trampa de liquidez, con Europa que deberá subsidiar sus ineficiencias de composición por años y con una economía China que ha florecido vía la creación de sus propias burbujas internas. Estamos en un equilibrio internacional tan lleno de distorsiones que mantenerlas y subsidiarlas a lo largo del tiempo parecería mucho más barato que sincerar los enormes desequilibrios que todavía persisten en la economía global.

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