Hablemos de Finanzas - 18/12/2012

Moraleja del 2012: Terminantemente prohibido ser bearish

El 2012 es un ejemplo de libro de cómo han venido operando los mercados post-Lehman. Primero se antepone la distorsión monetaria, muy lejos después y cuando no queda ninguna historieta más por especular, se consideran los fundamentos macroeconómicos de un equilibrio global que todavía lejos está de haber alcanzado estabilidad. Los desequilibrios que condujeron a esta crisis en muchos aspectos permanecen invariables pero el mercado cuando puede o mejor dicho, “cuando lo dejan” decide ignorarlos convenientemente.

Mientras haya un Banco Central listo para distorsionar, el mercado estará dispuesto a reflacionar persistentemente. Bernanke acostumbró al mercado a “pensar al revés” y el mercado prefiere posicionarse de esta forma priorizando los impactos nominales por sobre la realidad de severo endeudamiento y carencia de crecimiento que todavía enfrenta tanto Estados Unidos como Europa.

Sin embargo, el mercado no quiere hacerse ninguna de estas preguntas. Así como el 2011 fue un año que “se quizo vender” siempre que pudo, el 2012 es uno que “se quiere comprar” siempre que lo dejan. Sólo basta que un Banco Central de la señal de que está dispuesto a inyectar moneda para que todo el mundo se desinterese de lo fundamental y vuelva a un modo disneylandezco y hasta primitivo de trading. Parecería que después del último comunicado de “la Fed” la idea fue marcar la chanca “casi sin dejar lugar a dudas” y de esta forma sentar las bases para un 2013 que al igual que el 2012 intentará reflacionar.

¿Estamos mejor en 2012 que en 2011? Probablemente no, pero en este año fue mucho más evidente la intención de los bancos centrales de USA y Europa de articular si es necesario, contenciones monetarias. En el 2011 lejos estábamos de aceptar la hipótesis de una desaceleración global, como hemos observado en 2012. También en el 2011 era tabú insinuar la separación de algún país europeo y en este 2012 sin embargo, nos pasamos semanas enteras escuchando la posible partida de Grecia, historieta que lejos está de haber culminado. Convengamos que Grecia no resolvió en absoluto nada de lo que la llevó a su segunda ronda de elecciones: el elevadísimo desempleo y recesión siguen intactos. Por lo tanto el 2013 es al menos un año con desafíos no sulucionados y con una herencia de emrcados “caros” que le deja el 2012.

El 2012 ha demostrado que los conceptos de puts gratis, el de no tragedia real, el de nominalización, el de moral hazard y todo lo que sigue están más intactos que nunca. El mercado quiere creer, quiere ilusionarse monetariamente y los bancos centrales están atrapados en un juego eterno de expectativas que apuntan a la reflación de activos y a la indiferencia vía precios de la endeble realidad macro que enfrenta todavía el G2.

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