Hablemos de Finanzas - 15/01/2013

La política es una tortuga, el mercado un cheetah

No hace mucho la casualidad apareció en mi televisor. Haciendo zapping encontré un documental sobre el animal más rápido de la tierra, los cheetah. Mientras, en segundo plano y silenciado, estaba hablando el representante de los republicanos, John Boehner.

En el preciso momento que la cámara de Bloomberg hacía un plano de la cara de Boehner el narrador del documental decía que la velocidad es lo que nos diferencia entre estar vivos o muertos. El narrador continuaba sobre que la velocidad y la adaptación -de los cheetah- al cambio hacen a su supervivencia o extinción. Boehner ya no estaba en cámara, su conferencia de prensa duró 60 segundos y anunció que se retiraba de la mesa de negociaciones sobre el “fiscal cliff”.

Así pensé que los políticos son, en el mundo animal, tortugas que siempre están atrás de la innovación y los cambios mientras que el mercado es el cheetah. Veloz, flexible y corajudo. Entonces decidí investigar el panorama político y pensar qué podemos esperar de ellos durante este 2013.

Ver a fines del 2012 a los políticos norteamericanos moverse desesperadamente para evitar el “fiscal cliff” que llevaría a la economía a una recesión fue un ejemplo claro de una verdad incómoda: la política continúa como el principal driver para el desarrollo de los eventos económicos.

Es evidente que el vinculo entre la política y la economía hoy es fuerte y que seguiremos escuchando noticias de la fricción entre ambas. Habiendo dicho esto, también deberíamos esperar sus impactos a nivel local (en una economía en particular) y a nivel sistémico (lo que suceda en una economía desarrollada impactará en las demás).

En algunos países como Italia, Japón y Estados Unidos la economía dependerá casi exclusivamente del desarrollo de las discusiones políticas. En cambio en China, Egipto, Alemania y Grecia, los resultados económicos serán determinantes en la suerte de los partidos políticos en el poder.

Si hace unos años atrás los analistas del mercado hablaron de que el mundo iba a dos velocidades en el crecimiento económico, hoy también pueden decir que la política va a dos o a tres velocidades. En suma, el mundo en este 2013 parece ser más heterogéneo en lo político y en el crecimiento económico.

Con una potencial elección en Italia la administración más tecnocrática volverá al gobierno luego del sacudón que le propinó la oposición a raíz de la inviable situación económica. La pregunta que está inconclusa en Italia y en Europa en general es si el nuevo gobierno mantendrá la política económica o hará un cambio que será menos aceptable para sus socios externos (Alemania y al Banco Central Europeo).

En este sentido el nuevo gobierno en Japón hizo un cambio de impacto en su política económica, alejada del ajuste europeo. Su nueva política se apoya en la política fiscal y en una política monetaria laxa por parte del Banco Central Japonés con el fin de generar un rápido crecimiento e inflación para potenciar el consumo local. En este proceso la consecuencia es la devaluación del yen y quizás busquen enviar su producción hacia países con costos más bajos (menores salarios).

El impacto económico de la política Norteamérica será importante pero menos dinámica: en su congreso hay un ambiente poco cooperativo y polarizado que mantendrá en vilo el desempeño de la inversión, el empleo y la actividad de las empresas. Lo que nos muestra la historia reciente es que la disfunción del Congreso mantendrá por debajo de su capacidad a la economía norteamericana.

Ahora veamos los casos en donde la economía le marcará el ritmo a la política. En Egipto y Grecia el aumento de la pobreza, el desempleo y los problemas fiscales pueden sumar demasiada presión a los gobiernos actuales, quizás forzando a nuevas elecciones o cambios radicales en la política monetaria y económica. En China la credibilidad del nuevo líder está atada en si la economía puede mantener su capacidad instalada o si el descenso en la actividad económica es lo “menos molesto” posible (soft landing). En caso de experimentar una bajo crecimiento podemos esperar que el Consejo pida algunos cambios.

Por último está Alemania, quien tiene la llave de la unidad y la integración en la Eurozona. Hasta el momento, Angela Merkel es muy exitosa con su política económica y monetaria ya que aisló a Alemania del torbellino que se vive en España, Italia, Grecia y Francia. De hecho el nivel de empleo alemán está en sus máximos históricos y la confianza de la sociedad en su gobernante también. Lo cual se reflejó, para alegría de muchos, en el desempeño de la bolsa alemana durante el 2012. ¿Podemos esperar un cambio de gobierno en Alemania?

No creo que suceda ya que la única alternativa en la mesa es lo apuesto a lo ejecutado hasta hoy por Merkel y el cambio tendría un costo tan alto y nadie sabe en cuántos años se repagaría la inversión de un cambio de políticas o de una salida del euro. Sin embargo, prestaría mucha atención a los acontecimientos en Irlanda ya que desde hace un año y medio aplicó políticas monetarias laxas que dieron como resultado una baja abismal en su yield de corto y largo plazo y está creciendo sostenidamente desde comienzos del 2012. Si Irlanda cobra relevancia será un claro ejemplo para España, Italia, Grecia y Portugal para irse del euro y demostrar que hay una mejor vida lejos de Alemania.

En suma, pienso que gran parte del desenlace del 2013 está en lo que políticamente suceda en China, Alemania y Estados Unidos. La estabilidad política y económica en estos países es esencial para el desarrollo de la economía mundial.

Hoy más que nunca el mundo no depende de personas como Ben Bernanke o Draghi -ellos ya hicieron su trabajo y dieron mucho tiempo a los políticos para resolver los problemas más relevantes-, dependemos de la mentalidad y los tiempos de los republicanos y demócratas.

Fuente de la imagen

Javier Frachi

Maestría en Finanzas UTDT, 2012

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