Notas Periodísticas - 03/05/2013

El ancla monetaria como clave indispensable del equilibrio actual

Parecería que los mercados han decidido firmemente subir sin descanso con el S&P batiendo todos los récords y con una tasa a 10 años que, al cotizar al 1.65% refuerza el escenario reflacionario que viene caracterizando a estos mercados desde hace años. Los mercados prefieren un entorno de poco crecimiento que asegure la permanencia de la reflación que un marco de mayor crecimiento que eventualmente obligue a la Fed a restringir su laxedad monetaria. En este contexto el oro ha recuperado gran parte de todo lo perdido días atrás con su histórico selloff (venta masiva) reafirmando el descuento de un entorno que claramente permanece reflacionario.

La crisis nos ha sorprendido en cada año desde su inicio con un concepto distinto. Así como el 2008 fue el año del colapso post-quiebra de Lehman Brothers con el S&P perdiendo más del 50% en los seis meses siguientes, 2012 y 2013 son años en donde más que nunca quedó evidente el compromiso de la Fed como sostenedora en última instancia del nivel de precios de los activos financieros, lo que se ha dado en conocer como reflación.

La Fed ha hecho un gran esfuerzo en definir con la mayor claridad posible el sendero monetario del futuro cercano. El pasado 12 de Diciembre del 2012 en un histórico comunicado, por primera vez supeditó su decisión de mantener la tasa de referencia en 0% al menos hasta que la tasa de desempleo alcanzase el 6.5% y por sobre todo superinpuso los objetivos de pleno empleo a las metas de inflación. La Fed toleraría hasta un 2.5% de inflación de corto plazo por encima de su meta de equilibrio de largo plazo del 2%.

Es la primer ocasión en que la Fed envía una señal de este estilo lo cual reescribe la forma de hacer política monetaria: absoluta certeza es lo que se busca sin lugar a dudas. La Fed le dijo al mundo: “reflacionen tranquilos, nosotros no nos vamos a ir de este sendero monetario por un largo tiempo asegurando el entorno de laxedad actual”. Las contenciones monetarias de los principales bancos centrales del mundo han definido un claro sendero en donde los colapsos abruptos en los precios de activos parecerían estar prohibidos casi por definición.

Esta actitud contenedora ha reducido al menos en el corto plazo, el riesgo sistémico. Esto no significa que el 2013 no vaya a exhibir eventualmente periodos de negatividad pero parecería que la volatilidad intrínseca del sistema ha ido colapsando a lo largo de estos seis años de crisis. El VIX tuvo su máximo por septiembre del 2008 a un nivel de 88, exhibiendo saltos a 44 en el 2010 y 2011 y actualmente ronda los 13.

Las curvas de volatilidades implícitas resumidas en el VIX han sufrido un colapso distorsivo tan violento que las pone en niveles pre-crisis 2007 como si ya no hubiesen más problemas por resolver, como si Grecia ya estuviera solucionada, como si España no tuviese un desempleo del 27% y como si Europa en general le hubiese dado al mercado una respuesta de largo plazo a su crisis de deuda.

El G3 permanece inamovible en dilatar todo lo que el mundo se lo permita, el reconocimiento de su crisis. El peor enemigo de la inversión es la incertidumbre y eso la Fed lo ha comprendido perfectamente por lo que ha ido incrementando a lo largo del tiempo la claridad con la que intenta definir su mapa monetario. Esto tampoco es gratis, quizá en torno a esta estabilidad de corto plazo estamos presenciando el nacimiento de una burbuja mucho más grande a la del 2007, el tiempo lo dirá.

Vivimos en un marco en donde se reafirmó la voluntad inamovible de los principales bancos centrales del mundo de convertirse en sostenedores monetarios de un equilibrio que a nivel real sigue preocupando pero que a pesar de ello desde marzo del 2009 casi ininterrumpidamente no ha terminado de inflacionar, resultado de una política monetaria mundial históricamente laxa.

Dicho paradigma quedará intacto probablemente hasta al menos fines del 2015. A pesar de correcciones de corto plazo probables y hasta violentas, la tendencia esperada de activos financieros sigue estando definida por un optimismo nominal estimulado por cuanto paquete de asistencia sea necesario hasta que esta crisis se haya licuado por completo y para eso falta mucho tiempo todavía.

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