Hablemos de Finanzas - 30/10/2013

Gasto Público: no se puede ser Keynesiano in-eternum

Este jueves, iniciaré el Ciclo de Clases Abiertas en la Maestría en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella (inscripción)

Keynes claramente se daría cuenta de que no se puede mantener una estancia de política fiscal expansiva para siempre. Vivimos en un mundo de excesos fiscales y monetarios. Tanto la política fiscal expansiva de “Keynes” como la política monetaria expansiva de “Friedman” fueron concebidas como shocks temporarios que den oxígeno al sistema y permitan mientras tanto hacer las reformas estructurales que el problema amerita. Lamentablemente, esta crisis ha demostrado con elocuencia que nadie quiere estar delatante de la tortuga….(Nuevamente, resulta indispensable estudiar Finanzas en Argentina)

Parecería que una parte considerable del mundo occidental está embarcada en una preocupante dinámica de gasto en exceso, de endeudamiento por encima del 100% del PBI como si esto fuese la norma de una parte del G10. Siempre que estos pibes se meten en problemas, tratan de enchufarle la carga a emergentes, la crisis del 2008 es un ejemplo elocuente de esto. (NUEVO Seminario de Trading Electrónico en la Maestría en Finanzas de la UTDT)

La inflación que padecen los emergentes, sus significativas apreciaciones cambiarias, son en parte al menos, el reflejo de una estrategia de pasarle el problema al otro, obviamente esto es independiente de los excesos propios que también los hay. Los QEs han sido una forma de exportar inflación y desempleo al resto del mundo. (Managerial Finance en la UTDT: Una NUEVA forma de enseñar Finanzas en Argentina)

La crisis que explotó en 2008 con la quiebra de Lehman fue el resultado de años enteros de excesos atribuidos con razón en gran parte a un mercado financiero privado que se apalancó hasta la coronilla al punto de amenazar la estabilidad del sistema económico mundial como concepto. La existencia de incentivos erróneos que tiene como centro la asimetría en los payoffs de quienes apuestan le quitó a estos agentes la posibilidad de auto-regulación automática: el miedo a quebrar a uno lo motiva a tomar menos riesgos, el miedo a quebrar a uno lo motiva a apalancarse menos. Ese miedo no existió en la fiesta pre-crisis con Greenspan como Fed Chairman. (NUEVA Estructura de la Maestría en Finanzas de la UTDT)

Pero también es cierto que Estados Unidos, Japón y varios países europeos están envueltos en una voluptuosa dinámica de gasto público creciente, deuda en ascenso y déficits fiscales estrepitosos: ser keynesiano in-eternum tiene costos y los mismos son altísimos. Al sector público también le falta auto-regulación. Me preocupa que cada vez que a estos pibes les falta un mango suban impuestos como única respuesta a una ineficiencia en el manejo de lo público que asusta. (NUEVO Curso MFIN UTDT: Modelos Financieros Aplicados en Excel)

La ortodoxia fiscal es clave en la obtención del fin último de un gobierno: optimización del bienestar social, es mentira que gastar mucho genere bienestar, lo que hay que hacer es gastar bien y la diferencia entre ambos patrones es enorme. Tengo la sensación de que vivimos en un mundo de tantas urgencias políticas de cortísimo plazo que lo verdaderamente importante siempre se deja de lado. La educación, la seguridad, la justicia son responsabilidades ineludibles de un Estado pero que de una u otra forma están claudicando ante la realidad de Estados inmensos, ineficientes y ultra-gastadores que parecería siempre tienen una sola respuesta: ante un nuevo problema un nuevo gasto.

Achicar el gasto público, tornarlo eficiente, cuidar lo público como si fuese privado, no es siempre una mala noticia. Tampoco necesariamente resulta en una medida anti-popular por una sencilla razón: gastar bien sin dudas puede beneficiar a todo el mundo. (La Maestría en Finanzas de la UTDT anuncia su nueva Rama: “Law & Finance”)

Pero obviamente, aquí se plantea un conocidísimo argumento en “political economy”, una rama de la economía que me interesó mucho durante mis años de Doctorado en UCLA: ¿los Gobiernos actuales están para maximizar el bienestar de la sociedad o por el contrario, sólo quieren maximizar el caudal de votos que les toca administrar en el corto plazo?

Las economías de Estados Unidos, Japón y Europea a gritos están pidiendo reformas de orden fiscal y previsional. Sin embargo, estos gobiernos en general están más interesados en seguir haciendo QEs cuyos efectos sólo impactan el corto plazo que en encarar reformas verdaderamente sustanciales. La razón es muy sencilla: encarar el largo plazo en presencia de gobiernos maximizadores de votos en el corto tiene un costo político tan alto que termina siendo no óptimo.

Llegará el momento en el que las generaciones que nos procedan cuestionen la laxedad con la que se emitió moneda en estos tiempos, la ligereza con la que se gasta lo público y la falta de creatividad para una clase política que cuando no le cierran los números lo único que sabe hacer es aumentar impuestos.

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Un comentario para Gasto Público: no se puede ser Keynesiano in-eternum

  1. Guido dice:

    “Tanto la política fiscal expansiva de “Keynes” como la política monetaria expansiva de “Friedman” fueron concebidas como shocks temporarios que den oxígeno al sistema y permitan mientras tanto hacer las reformas estructurales que el problema amerita.”

    Es que las dos están construidas en base a una falacia: se puede crear dinero de la nada sin pagar costos. La verdad es el patrón oro, la no expansión artificial del crédito, y el déficit cero.

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