Diario - 10/12/2013

Argentina: Un Shock de Expectativas sin Ancla Fiscal será Insuficiente

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Comienzo con el final: Sin un ancla fiscal, sin un ancla monetaria, lo que estamos empezando a ver hoy, será efímero y ojalá que no sea el caso. Un shock de expectativas te gana los tres primeros rounds, pero los otros siete hay que ganarlos a fuerza de cambios reales y Argentina necesita ganar 10 rounds consecutivos. (Soja, Petróleo y Reservas: La Nueva Ecuación del Dólar en Argentina)

Desde los anuncios de cambio de gabinete culminando con el flamante acuerdo Repsol/YPF, podríamos decir que se generó un inesperado “mini-clima” de expectativas positivas en el país, un clima que probablemente desde el 2011 no existía. Parecería observarse desde el gobierno una voluntad hacia un mayor diálogo y a la intención de un potencial acercamiento nuevamente a mercados internacionales lo cual es sin dudas una muy buena noticia si es que estas actitudes se mantienen en el tiempo. Todo esto probablemente más que a una convicción se debe a una necesidad: Argentina se está quedando sin dólares y para terminar con esta perversa e insostenible dinámica de pérdida de reservas se hace indispensable generar un clima propicio para que el mundo vuelva a ver a la Argentina con otros ojos y eso es totalmente posible. El principal problema de pérdida de reservas no está en que se van los dólares, sino en que no entran. (Si al Mundo le Damos una Excusa, nos Bañan de Dólares)

Primero, se dice que el clima que generó el Kirchnerismo para la inversión internacional ha sido extremadamente negativo en especial después del anuncio de la nacionalización de YPF en 2011, todo esto es totalmente cierto convalidado por un colapso en la inversión. Segundo, también se comenta que precisamente por lo acontecido en los últimos años, los mercados estarán reticentes a volver a la Argentina porque “se acuerdan” de lo acontecido en los últimos años. Y es aquí en donde creo que hay un error: si hay algo que caracteriza a estos mercados es su obscena capacidad para olvidarse del pasado y simplemente intentar buscar alguna historieta que sea razonablemente estable en el corto plazo y si la encuentra ahí se viene un posicionamiento en favor. Son los “animal spirits” que tantas veces mencionó Keynes: en la búsqueda de rentabilidad, nos guste o no el pasado se olvida rápidamente y los mercados irresponsablemente tienen una clara tendencia a mirar lo que se viene ignorando la historia, por eso palmamos una y otra vez. (Blue en 10: No es tema de Dirección, sino de Velocidad)

Con esto quiero decir que los mercados no van a tener memoria para Argentina y eso es excelente noticia, como no lo han tenido para Grecia en 2010 por citar un solo ejemplo en una larga lista de “convenientes pérdidas de memoria”. Si Argentina es capaz de articular en los próximos meses una historieta creíble, con el contexto internacional prevaleciente en donde los dólares sobran todavía en todos lados, nos van a bañar de dólares, lisa y llanamente, pero es aquí en donde se hace indispensable en el análisis distinguir entre un shock de expectativas y los shocks fundamentales que deberán proceder a las mismas para sustentarlas en última instancia. (El MERVAL y la Argentina: El que apuesta a una Crisis se Equivoca)

Está muy bien que se cambie el clima de inversión pero a la expectativa hay que ayudarla con decisiones de fondo y con resolución de problemas de fondo. La expectativa te gana los tres primeros rounds, pero los otros siete hay que ganarlos a fuerza de cambios reales. Argentina tiene un serio problema fiscal y monetario: un gasto en exceso que al ser financiado en gran parte por emisión monetaria te genera una enorme cantidad de distorsiones entre ellas: inflación, atraso cambiario, bajo crecimiento. (¿Será cierto que Dios es Peronista?)

Argentina en primera instancia debería articular cambios rápidos que se orienten a la eficiencia en el gasto público lo que no necesariamente significa achique fiscal el cual en estas condiciones seria recesivo y agravaría el entorno semi-estanflacionario. Si Argentina es capaz de articular un combo de expectativas positivas que se apalanquen en el comienzo de una eficiencia fiscal y relativa ortodoxia monetaria que permita anclar expectativas inflacionarias, quizá estaríamos en el comienzo potencial de un ciclo en donde las expectativas abrirán la primera puerta y a la que le seguirían cambios de sustancia. Pero, sin un ancla fiscal, sin un ancla monetaria, lo que estamos empezando a ver hoy, será efímero y ojalá que no sea el caso. (Es un Error “Mini-Devaluar” al Peso Diariamente)

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