Diario - 29/05/2014

Un mundo a dos velocidades distintas

Una economía real que todavía está por debajo de los niveles pre-crisis de junio 2007 le sigue suplicando a la Fed “dovishness”. Sin embargo un S&P en 1,900 claramente denota una realidad virtual en los mercados financieros que se han acelerado muy por encima de la performance de la economía y a uno le resuena la pregunta: ¿no habrá que estar hawkish aquí? Entonces, observamos a una Fed atrapada entre el “dovishness” que suplica la economía real y el “hawkishness” que la prudencia indicaría para los mercados financieros. Claramente, la pulseada la viene ganando desde hace años la economía real y la Fed no parecería querer cambiar en nada esta estancia mega-acomodativa en la que estamos reflacionando.

Cuando miro la evolución del S&P y recuerdo el estado de la economía real con un Japón en deflación, con una Zona-Euro rondando la deflación también y con una economía americana a la que no le sobra nada, mi estómago me dice que los mercados financieros se deben a sí mismos un ajuste que los lleve nuevamente a una relación razonable con los fundamentos que caracterizan a la economía global y lejos de la dicotomía reflacionaria inducida por una Fed que no sabe cómo desarmar la criatura. Pero todo esto es largo plazo y en largo plazo tal como decía Keynes, estamos todos muertos. Estos mercados cada día tradean más el corto y aquí estamos.

Es evidente que el mundo está envuelto en una dicotomía reflacionaria en donde el SPY ya está muy por arriba del nivel en el cual se inicia la crisis mientras que la tasa de desempleo en USA arranca la crisis en 4.5% y actualmente, volviendo de un máximo del 10% en octubre 2009, se encuentra en un mediocre sub-7% o sea por encima de la crisis. Sin dudas los mercados financieros han hecho un claro “decoupling” respecto a la economía real alimentados exclusivamente por los tres QEs de la Fed y su parte corta en cero desde hace tanto tiempo que ya no recuerdo el inicio. Por momentos me pregunto: ¿sin los QEs, dónde estaría hoy el S&P?

La Fed de Yellen enfrenta a una economía que está mejor pero a la vez dicha mejoría se genera a una velocidad muchísimo menor relativa a la reflación de activos financieros. Si esta realidad se mantiene, cada segundo adicional de QEIII puede estar generando la mutación de un mercado reflacionante a uno peligrosamente exuberante. Por cada segundo que la economía real en USA no reacciona, tenemos un segundo más de una Fed obligada a seguir acomodativa y eso a su vez genera un segundo más de un mercado de activos financieros que de una razonable reflación podrían estar mutando sin darnos cuenta a un mercado en franca dinámica de exuberancia.

Insisto con algo que vengo diciendo desde hace meses: el riesgo de tanto QE no radica en la inflación que eventualmente pudiese ocasionar sino en la implosión de burbujas de las cuales hoy ni siquiera somos conscientes. Un problema que probablemente preocupa a la Fed (aunque obviamente no lo diga) es la diferencia de velocidad con la que el mercado de activos se ha recuperado desde su mínimo del 2009 respecto a la velocidad a la que viene reaccionando la economía real.

Quizá a la Fed le hubiese convenido un mercado de activos que hubiese creído en ella pero no tanto. Quizá a la Fed le hubiese sido más útil un S&P ganando menos gamma (aceleración) y dándole tiempo a que la economía real se fuese acomodando a la realidad descontada en el precio de los activos financieros. Quizá entonces la Fed debió ser menos agresiva en el ritmo de compras al que vino ejecutando su QEIII. Sin embrago, a nadie le importa esto, el mercado de bonos claramente le dijo al resto: la laxedad monetaria seguirá firme por muchos años más, compren entonces cualquier cosa contra el dólar, y así estamos este rally tiene para mucho tiempo más.

Fuente de la imagen

Dejá tu comentario

(*) los campos son requeridos