Argentina - 12/07/2016

Debates olvidados pero necesarios: política fiscal, tributaria vs monetaria.

 

 

Por Javier Frachi – Master en Finanzas UTDT

Creo que hay dos características que nos definen (entre muchas otras) cristalinamente como argentinos. Una es que olvidamos discutir, charlar, lo importante por sobre lo accesorio o secundario. La segunda es que somos exitistas, no soportamos esperar. El largo plazo es hasta la merienda y los resultados deben estar para ése preciso momento y nos enamoramos del primero que hace algo apenas diferente al gobierno anterior.

Antes de desarrollar mi idea principal debo aclarar, como aquel cartel de “solo efectivo” en los bares de copas, que no estoy fanatizado por el momentum de Argentina. Casi al contrario, creo que llevamos a momento de la cresta de la ola y que la etapa que viene es una caida en la emoción sobre el país. No todo dura para siempre.

En el artículo de hoy quisiera que charlemos sobre tres cosas que a mi humilde entender están mezcladas en los medios locales y en el exitismo porteño. Los temas, café de por medio, son política fiscal, monetaria y tributaria. Aquí vamos.

No le carguemos todo el peso y la esperanza al BCRA.

Sin anestesia: el banco central no tiene ninguna injerencia o poder sobre los aspectos fundamentales de la economía que explican el desarrollo económico o dan crecimiento sostenible. Estos son: a) habilidades de la fuerza laboral; b) capacidad y tenacidad de los emprendedores; c) desarrollo en r&d que generen nuevas tecnologías o disrupciones. El BCRA enciende el motor del auto, no genera crecimiento sustentable para el largo plazo.

La política monetaria puede hacer dos cosas: a) mitigar recesiones o sobrecalentamientos de la economía, permitiendo que la economía use al máximo a su fuerza laboral (que haya la menor ociosidad posible) y b) mantener la inflación estable y baja, el central cumple con el rol de aceitar que el sistema de mercado fluya, que el dinero pase de mano en mano, y que la gente pueda tomar decisiones de largo plazo gracias a la confianza. Dado estas limitantes los centrales a nivel global y el argentino tienen una “inflación objetivo”. (Genial).

El punto “a” yo creo que la mejor manera de medirlo es mediante la tasa de desempleo, la tasa de participación, presiones salariales, productividad y creación de nuevos empleos. Mientras que el punto “b” se puede medir mediante la “core inflación” que acá bautizamos como “núcleo”.

Un alto desempleo es muy costoso y duro para el desempleado pero más oneroso es para el contribuyente, los inversores y otros agentes de la economía. Así entonces me parece que debemos comprender que la política monetaria trabaja sobre la demanda (consumo y coste financiero, acceso al capital) mientras que la política fiscal trabaja sobre la oferta (skills de la mano de obra, educación, salud, capital de inversión y research and development).

En pocas palabras, el BCRA prende el motor de la economía mediante la demanda y determina la tasa nominal que tiene un país. La tasa real depende de los tres factores que desde el 1800 hacen al crecimiento económico (capital, fuerza laboral y tecnología/innovación).  Ahora que esbocé una idea sobre lo que hace un central charlemos brevemente sobre la importancia de la política fiscal, sobre la cual deberíamos charlar y exigir a estos políticos un plan a 20 años vista serio.

Política Fiscal

Esa palabra siempre nos remite a bajar o subir el gasto y consecuentemente a tocar el índice de deuda sobre pbi del país. Humildemente creo que la definición así esbozada queda corta o es miope a la cantidad de herramientas que hay dentro de esta caja llamada “política fiscal”.

La política fiscal labura sobre la demanda del país fundamentalmente siendo el estado quien haga proyectos con tasas casi negativas para que el privado se lleve el upside. No obstante de ello, la variable que más debate creo deberíamos generar hoy en argentina en vistas de un crecimiento sostenible a 10 años o más es la política tributaria.

¿Cómo impacta la política tributaria? A priori financiamos gastos de gobierno o capital (las que importan), y justo a la tasa nominal hacen al costo de hacer un proyecto real. En definitiva influye en nuestra competividad, jubilación y trabajo genuino.

Argentina lenta pero glotonamente nos viene comiendo la billetera.  Si en el mundo una persona de clase media tiene que trabajar el doble de horas producto de las tasas negativas o cero, en Argentina un joven de clase media tiene que trabajar el triple para poder tener algo con lo que llegar a fin de mes con cierta holgura (esta nota de “La Nación” nos recuerda que debemos trabajar 8 meses para poder pagar los impuestos).

El gráfico que sigue muestra la evolución de la presión o tasa tributaria de nuestro país a lo largo de los años. Creo que no hacen falta palabras ni entrar en el debate “cantidad de impuestos pagos o adelantados sobre servicios recibidos”.

Así entonces sabemos que una parte de nuestro cashflows se lo lleva el gobierno, otra los accionistas (hijos y esposa) y lo que queda es para uno y puede verter a la economía en tanto consumo. Ahora bien, comparemos nuestra presión tributaria contra algunos países (gráfico 3)

La primera conclusión que al menos yo veo es que Argentina está financiando a todos aquellos países que tienen una tasa tributaria razonable o mas baja.

La segunda conclusión que saco es que los bajos impuestos en el mundo están para quedarse asi entonces deberíamos aprender a convivir con ese fenómeno.

La tercera conclusión que saco es que en Argentina nunca hubo un debate en serio sobre temas tributarios. Ahora que pedimos que todo el mundo “blanquee” e “invierta” porque “el mundo es un lío y argentina es buena noticia” es creo el mejor momento para encarar un debate al respecto. ¿Por qué ningún partido opositor plantea reducción de ingresos brutos, iva, ganancias, sellos, etc? Ningún sistema tributario es perfecto ni equilibrado ni justo pero si buscamos crecimiento económico de largo plazo, largo plazo, debemos tener este debate.

Si proponemos un blanqueo también propongamos un sistema tributario serio, transparente, fácil de usar, que fomente la inversión real y la financiera, que deje de financiar políticos y haga foco en las inversiones de capital. Si queremos que nuestra sociedad pase hacia una sociedad de consumo con mejor calidad de vida debemos tener en cuenta que se hace necesario la inversión en equity, real estate, comercios y es llave que la tir no sea “deglutida” para financiar deficit y campañas políticas. Nos guste o no este debate se tiene quedar y nos guste o no el crecimiento tiene relación con la tasa impositiva.

Argentina hizo cinco intentos de repatriación de capitales en contextos diferentes (hoy con el beneficio del FACTA, CRS, etc) pero todos muy parecidos por qué entonces por una vez en la vida (200 años ya) no nos sentamos a planificar en serio la política tributaria. Vivimos a los tumbos y siempre se nos piden “esfuerzos extraordinarios” con tal de financiar el déficit o compañas. Cambiemos.

3 comentarios para Debates olvidados pero necesarios: política fiscal, tributaria vs monetaria.

  1. Julieta Ventura dice:

    Javi,me encantó, coincido 100% con tu idea. Además una mayor presión tributaria hace que menos gente pueda pagar. Con alícuotas más alineadas al resto del mundo seguramente suba la recaudación. Y cuánto más regresivos sean los impuestos, más perverso será el sistema y más lejos estará de una correcta redistribución del ingreso. Gracias!

  2. Roberto Alvarez dice:

    Hay que irse a Irlanda!! Con esto del Brexit se lo esta deglutiendo a England.
    Lo de acá es la decadencia en su máxima expresión; los impuestos son un robo a mano armada y me extraña que en este contexto haya 230B de argentinos en el exterior… debería haber mas. Saludos.

  3. nicolas dice:

    Muy bueno Javier. El debate acerca de una reforma tributaria tiene muy poco espacio. El costo fiscal de vivir en Argentina es demasiado elevado para los ciudadanos con poco a cambio. Ojalá que en algunos meses, cuando se encaucen algunos focos, se comience con una progresiva disminución de los tributos. No hay que perder la esperanza.

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