Diario - 17/07/2016

No Sólo las Monjas son Truchas: Cambiemos y el Arte de no Cambiar Nada

Somos un país muy trucho. Parecería que vivimos en un país en donde algunas “monjas” no son monjas y en donde algunos monasterios mas que “casas de Dios” operarían como bóvedas. Esta realidad por momentos incomprensible y humillante, aun para nosotros los argentinos que estamos acostumbrados a digerir todo vómito posible, nos convierte en el reino de la truchada. No debe existir en el planeta entero algo más trucho que este bendito país arrasado por las hordas del kirchnerismo de la ultima década. Me pregunto alarmado entonces: ¿será posible cambiar a una sociedad así de trucha? ¿Qué tal si por el contrario, la víctima de todo esto termina siendo el cambio mismo?

Vivimos en un país en donde nada parecería ser lo que aparenta y en este contexto advierto la devaluación que Cambiemos está haciendo a su propio mensaje. Lo que originalmente se percibía como “cambio sustancial y de raíz” mutó meses atrás a un gradualismo desdibujado, aburrido y perdedor, pero la mutación lamentablemente no terminó ahí. Tengo la sensación de que hoy el gobierno ni siquiera tiene un programa de cambio gradual en el sentido que de gradualismo ya se mutó a populismo al mejor estilo peronista. Y recordando a las monjas y monasterios me pregunto: ¿será Cambiemos la versión trucha de un cambio que nunca ocurrirá? ¿Nos habremos los argentinos comido otro sapo más?

La truchada como clave del éxito. Pero si este fuese el caso, Cambiemos bien podría ser una propuesta económicamente decepcionante PERO políticamente óptima. Con esta aparente contradicción quiero decir que hacer economía populista como la actual es claramente una colosal decepción hacia quienes votaron por un cambio genuino pero a la vez puede convertirse en una estrategia altamente exitosa desde lo político. La peronización de Macri ciertamente deja a un cambio sustancial de la economía argentina para otro momento y concentra todo su arsenal en un sólo objetivo: optimizar el resultado electoral del 2017 ofreciéndole a la ciudadanía lo que reclama: peronismo, populismo, consumo, no ajuste y mucha deuda. Quizá entonces, las elecciones del 2017 debatan sobre “un peronista bueno y con globos amarillos” y “el otro peronista, el original”.

No culpo al Presidente por haber adoptado esta estrategia de supervivencia política, enfrenta a una sociedad que demanda permanentemente peronismo y no quiere cambiar, sintiéndose muy cómoda consumiendo por encima de sus posibilidades y no cuestionándoselo. En Argentina nadie quiere hacerse cargo por haber permitido la década mas infame de exceso fiscal que hemos tenido la chance de padecer. Está instaurada en la ciudadanía la noción de consumo gratis y Cambiemos ante esta realidad y con el escaso apoyo político actual, no puede ni podrá cambiar nada. Independientemente de la inaceptable improvisación del gobierno en el tema tarifas, el argentino promedio no está dispuesto a bancarse el enorme sacrificio que requeriría un ajuste fiscal en serio porque no tolera aceptar que fue arrasado por la administración anterior. Por lo tanto, el plan es crecer, licuar déficit y no ajustar, apostando todo vía endeudamiento a un crecimiento que bien podría no darse. Las emisiones de deuda provincial que ya comenzaron a pulular con Provincia de Buenos Aires y Salta emitiendo bastante por encima del soberano son sólo dos ejemplos de una larga y preocupante secuencia de endeudamiento y me pregunto: ¿lo van a usar para pagar sueldos o para hacer autopistas?

El fracaso económico potencia el éxito político. Pero esta realidad que significa un fracaso económico no necesariamente implica una derrota política ni mucho menos. Si Macri se convierte en el “peronista bueno” y propaga una recuperación económica para el año próximo aun cuando sea muy apalancada y de cuestionable calidad, su rédito político puede ser muy significativo. En un país tan peronista como el que tenemos, “entregar peronismo” a quienes demandan “peronismo”, tendrá probablemente su premio. Muchos de los que lo votaron lo seguirán haciendo probablemente y quizá aquéllos que no lo hicieron abracen esta devaluada versión de Cambiemos basada en populismo consumista y keynesianismo tradicional.

Engordando a la vaca. No me caben dudas que el 2017 será un año de sustancial recuperación de la economía argentina y eso será muy optimista activos financieros. Sí dudo de la calidad de dicha recuperación la cual no provendrá de un cambio estructural de la economía argentina sino de endeudamiento y obra pública. Mi decepción económica implica que persistirá en el país una estructura con alto sesgo peronista y es paradójicamente este sesgo el que podría potenciar a Macri en lo político. El año 2017 será entonces uno en donde se engordará a la vaca, en donde Argentina jugará todo el año infiltrada y en donde los cuestionamientos de la calidad de la recuperación quedarán probablemente para el futuro.  En un país en donde hasta las monjas y los monasterios son truchos, no podemos pedirle a Cambiemos que sea una excepción. Quizá la versión trucha de este cambio sea lo que necesite Cambiemos para aumentar su poder político y quizá si esto ocurre podramos ver un cambio en serio digamos, en el año 2080.

La versión trucha de Cambiemos hacia un cambio que nunca ocurrirá quizá sea paradójicamente la clave para el éxito político de un proyecto que comenzó a replicar los males del mismísimo movimiento al que critica: el peronismo. Por lo tanto, en esta versión desdibujada de cambio, Wall Street festejará la recuperación de la economía argentina hacia el 2017 y si el mundo aguanta probablemente sea muy bullish équity y deuda argentina. Las preguntas sobre cómo se financió dicho crecimiento llegarán pero para eso faltan dos años o sea, una eternidad en este país trucho al que aceptamos cotidianamente.

12 comentarios para No Sólo las Monjas son Truchas: Cambiemos y el Arte de no Cambiar Nada

  1. marcelo zambiazzo dice:

    110% de acuerdo. Nuestra sociedad tiene lo que se merece, porque es finalmente lo que busca y acepta, por lo menos, la mayoría de su poblacion. De otra forma no tiene explicación la reiteración de errores y situaciones que vuelven a repetirse. German, tus publicaciones son imperdibles para quienes aun nos queda algo de racionalidad. Saludos!

  2. Miguel E. dice:

    Totalmente de acuerdo. Aunque me deje un gusto a fósforo está ‘mutacion’ de Cambiemos, hay que tener la cabeza fría y pensar como Trader. En un marco teórico de un populismo ilustrado, ponele hasta honesto….. Como hacer para shortear peronismo????

  3. sergio dice:

    Germán, comparto algo de lo que expresas y me surgen algunos comentarios: ha faltado “cintura política” para ir por el cambio, ante el escenario planteado el costo de el cambio propuesto no lo aguanta este gobierno, es así como lo planteas, el voto a Macri fue aceptando que hay que cambiar, pero siempre “el hilo se corta por lo mas delgado”, por lo tanto hay que ser pragmático para poder avanzar y parece que en materia de gobernabilidad lo tienen que aprender. No me quiero olvidar de que la visión que se ve, desde el interior extra pampeano, es de un centralismo importante y así no se construye. Saludos!

  4. Ernesto Achaval dice:

    German, de acuerdo con la “forzada” Peronizacion de Cambiemos pero creo que MM tiene claro lo malo que el Populismo es y que es solo un parche necesario para las Elecciones. Creo que el verdadero Plan de Cambiemos, se verá despues de las elecciones del 2017 y sólo si les va bien. Si les va Mal, ahí sí que tenemos “Populismo Amable” hasta el 2080, con MM o con Massa o con otro Peronista simpático, pero Populista y Corrupto, como siempre.

  5. Sergio Marcos dice:

    Sublime el último parrafo.

  6. Tomas F dice:

    Excelente Gernán, ojalá para 2080 seamos menos truchos!

  7. Martín Vauthier dice:

    Germán, coincido con el espíritu de la nota.

    Ciertamente la magnitud de los desequilibrios heredados era fenomenal y no era nada fácil corregir, sobre todo en un contexto de equilibrio general donde la “frazada corta” se notaba más que nunca.

    También es evidente la necesidad política de mitigar algunos de los costos de las correcciones, dado el ciclo político de Argentina donde cada dos años hay elecciones.

    Sin embargo, creo que en algunos ámbitos hubo mala praxis (independientemente de las intenciones, que creo fueron buenas), donde se podían mitigar costos con, valga la redundancia, un costo mucho menor.

    Un ejemplo es el tema de las jubilaciones, donde se tomó una decisión que puede comprometer el sistema a futuro, a varios años vista. Tal vez existían otros mecanismos para compensar a los sectores más vulnerables, con impacto hoy, y sin comprometer la solvencia intertemporal.

    Otro tiene que ver con la respuesta política al alza en las facturas de gas. Dado que mucha gente había ahorrado el año pasado y pagó una tarifa ridículamente baja, los aumentos terminaron siendo siderales en términos porcentuales si se comparaba contra esta tarifa “regalada”, pero en ningún caso mayores a 400% si se comparaba con la tarifa plena. Al poner un tope al aumento porcentual en la factura final (y no, por ejemplo, a la tarifa) se genera un fenomenal incentivo al sobreconsumo, dado que gastes lo que gastes la factura no va a exceder en cinco veces la que te llegó en el mismo bimestre del año pasado, que en muchos casos fue muy baja dado el ahorro en el cálido invierno de 2015.

    En fin, era difícil en el arranque, pero creo que hubo errores en el medio que lo hicieron aun más difícil. Se entiende que muchas veces haya que hacer un equilibrio entre magnitud de correcciones y gobernabilidad, pero muchas veces las respuestas políticas son apuradas y terminan conllevando un costo mucho más alto del requerido para obtener el mismo resultado. Ojalá se puedan corregir!

    Un abrazo,

    Martín

  8. Guillermo dice:

    El gran desafío es lograr el cambio estructural con la enorme restricción de tener un +30% de pobres recibidos de la década k . No se los puede dejar en banda ni tampoco puede aumentar el %. Nada sencillo por cierto. Se aceptan recetas alternativas y viables al gradualismo, que por ahora no aparecen. No me parece que Cambiemos sea versión trucha del cambio necesario, sino que su implementación es en extremo compleja. Operar a corazón abierto tiene alto riesgo. De todos modos, sabían a lo que se iban a enfrentar. Veremos,

  9. nicolas dice:

    Germán, comparto tu crítica. Pero entiendo que surge del entusiasmo que generaba la idea de cortar con lo que veníamos viviendo y esperar que ello no vuelva nunca más. No será rápido dejar ello ya que no se encarnaba en un cuerpo gobernante, sino que a la inversa, ese cuerpo era el que encarnaba ciertas ideas erradas de la sociedad.
    En mi trabajo diario se ve un gran cambio. En las ideas, en la forma de relacionarse con entes externos, en que no haya un discurso pedorro que lleve al barro cualquier argumento lógico.
    No soy político, ni tengo devoción por Cambiemos. Pero se está trabajando con coherencia en diversas áreas. El tema de los aumentos se encuentra utilizado por los medios quienes solo sirven para tribunas de participantes de gran hermano. Cuando alguien muestra una boleta de $9000.- nadie le pregunta cómo hizo para llegar a ese consumo. Tampoco se cuestiona tanto los componentes anacrónicos de la factura (fomento a santa cruz, etc.). Las facturas de EDESUR de hoy tienen como parámetro el costo monómico de diciembre.
    Hay gente que espera que Aranguren baile con Tinelli. Yo entiendo que el llamado tarifazo es solo una suerte de sinceramiento que nos dice “perdón, pero somos pobres, el circo de los últimos años se terminó”. La gente prefiere que le digan que es rica aunque no pueda pagar el costo de estar fresco en verano que entender cual es el camino para crecer y tener la calidad de vida del primer mundo.

  10. German Fermo dice:

    Comparto tus comentarios, abzo gde

  11. Juan Pablo dice:

    Ademas, no habra cambio posible dado que el ajuste real es politicamente inviable. Es decir, la frasada es corta y hay que devaluar, pero si devaluo, me subo la frasada y ajusto el tipo de cambio entonces me enfermo, tengo frio y se dispara la inflacion.
    Inversiones? Dificilmente si el tipo de cambio no es competitivo. Los dolares no rinden.
    Callejon sin salida.
    Solucion. Quiero pero no puedo devaluar. Vamos por la obra publica, los dolares financieros y la deuda dado que las inversiones vendran con cuentagotas.
    Dificil el punto de partida.
    Abrazo
    J

  12. Matias dice:

    Excelente nota, comparto 100%. Creo que este 2016 es un año para tratar de salir del Síndrome de Abstinencia de estos 12 años de Populismo; ojala con posterioridad a las elecciones del 2017 se plantee un “juego” coherente para que el país comience a crecer de manera real. Saludos

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