Academicas - 30/01/2017

La herencia en materia económica que recibe Donald Trump

Por Javier Frachi

Profesor en la maestría en finanzas de UTDT

El último presidente en asumir el cargo durante una economía en su mayor apogeo fue George W Bush (hijo). Donald Trump llega al poder en los comienzos de la etapa tardía del ciclo económico, un banco central (FED) restrictivo en sus tipos de interés, una sociedad dividida y tendencias seculares y cíclicas que hacen un desafío sobre  las promesas ofrecidas por el empresario neoyorquino.

Donald Trump asumirá la presidencia sobre uno de los periodos con mayor solidez financiera y económica que cualquier otro aspirante a la Casa Blanca. Durante la campaña presidencial el empresario advirtió que su país se encuentra en muy malas condiciones e incluso propuso la hipótesis de que algunas estadísticas fueron modificadas por la administración saliente con el fin de presentar una imagen borrosa de la realidad al ciudadano.

Resulta interesante a modo de curiosidad ponerse en los zapatos de aquel economista que presentará en una suerte por “power point” un resumen del estado actual de la economía americana al nuevo presidente y gabinete. Los datos recolectados mostrarán un alto contraste con aquella economía en plena caída que Barack Obama heredó en 2009, el mercado de trabajo reportaba que 800 mil personas al mes perdían su puesto de trabajo (equivale a la población de la ciudad de San Miguel de Tucumán); el desempleo hoy está en mínimos históricos, la bolsa de valores (S&P 500) está en máximos históricos; el mercado de viviendas (gatillo de la crisis de 2008) mejoró notablemente tanto en stock de casas sin vender como en el precio del la suba de sus precios ayudó a muchas familias y la construcción se encuentra en una buena época.

Sin embargo, los árboles no crecen hasta el cielo. Nada dura para siempre y la ley de la gravedad todavía aplica. Aquí radica el desafío de Donald Trump y su gabinete. En la siguiente nota se hará un recuento de las principales variables que recibirá el nuevo presidente de los Estados Unidos y cuáles son las expectativas puestas en los precios de los principales activos financieros.

Evolución del PBI. En la historia reciente solo Jimmy Carter, George W. Bush y Bill Clinton iniciaron su gestión en la Casa Blanca con la economía creciendo a buen ritmo, en lo que se llama la etapa temprana del ciclo (rebote del PBI, salarios positivos, mejora en los márgenes y ventas de empresas, disminución del empleo, baja de inventarios, política monetaria acomodativa). Hoy en día los analistas económicos están un debate sobre si la economía se encuentra ya en el ciclo tardío, caracterizado por una baja en las ganancias y márgenes de las empresas, aumento de inventarios, política monetaria contractiva, empleo en la media histórica y movilidad laboral reducida. El jueves pasado el departamento de comercio reportó que la economía americana se aceleró a una tasa anualizada del 3.5% aunque todavía el crédito no llega fluidamente a la empresa y el consumidor.

Bolsa de Valores (S&P 500). La importancia de mirar la bolsa de valores está en que un alto porcentaje de la población e instituciones estadounidenses ahorran en ése activo de renta variable por tanto una suba (baja) considerable en sus valores aumenta (disminuye) la sensación de riqueza impactando así en el consumo y crecimiento. Por otro lado, el buen desempeño de ése mercado ayuda –potencialmente- a que las empresas disminuyan su costo de capital.

Desde la crisis financiera en 2008 el S&P 500 otorgó un retorno de 210%, superior al retorno generado en la recuperación de la crisis de 1930. En 2017 este índice está intentando llegar a un nuevo máximo histórico de 2.200 puntos gracias a las expectativas de que Donald Trump cumplirá sus promesas de campaña en reducción de impuestos y regulaciones aunque sopesando conflictos comerciales con los principales socios comerciales. Una caída significativa de la renta variable (-20%) no sería beneficiosa para los inicios de la presidencia republicana como tampoco para el resto de los activos del mundo como los bonos y acciones argentinas que sentirán sin dudas tal corrección.

Tasa de desempleo. Se encuentra hoy en 4.6%, siendo el mismo valor con el que George W Bush asumió en el año 2001. Luego años le entregaría a Barack Obama un nivel de desempleo con el que Ronald Reagan asumió en 1980 su Presidencia; asechado por problemas inflacionarios, shocks petroleros y una latente guerra fría. La pregunta hoy entre los inversores, analistas y gestores de carteras es cuál será el empleo neto que traerá bajo el brazo la nueva presidencia; la historia reciente pareciera indicar que ya estamos en máximos históricos.

Participación laboral. El partido republicano reconoce los logros obtenidos por la presidencia de Obama en materia de “poner a la gente a trabajar” (disminución del desempleo), sin embargo señalan que la tasa de participación se ubica entre los peores valores de la historia reciente. Esto se explica dado que la crisis financiera sacó a muchísima gente del mercado laboral que no pudo o no quiso volver a reinsertarse en un nuevo trabajo o profesión. Al mismo tiempo una cierta cantidad de personas se jubilaron y otras tantas son lentamente reemplazadas por máquinas o por el outsourcing y otro factor de impacto fue la disminución de los nacimientos y la mano de obra.

Esta tendencia secular (bajos nacimientos, desplazamiento de la mano de obra, salarios mínimos a gente poco empleable, globalización, etc) será atacada por Donald Trump con significativos impactos  en el ciclo económico de corto plazo (valuación de las empresas, bonos y monedas, comercio).

Tasas de interés. Desde la época de 1980 la tendencia secular es hacia una disminución en las tasas de interés de la principal economía del mundo. Reagan y Volcker tuvieron que luchar contra una inflación galopante que permitió luego que la sociedad toda confíe en la palabra y rol de banco central para gobernar la inflación y la amplitud de los ciclos económicos. Dando nacimiento al periodo que vivieron Clinton y Bush hijo denominado de “la gran moderación”, caracterizado por una baja inflación y un crecimiento estable durante varios años.

En 1980 la tasa de referencia de la economía (Fed Funds, equivalente a la tasa de pases pasivos del BCRA) estuvo en 19%, encontrándose hoy en 0.75%. Los mayores beneficiados fueron sin dudas los tenedores de bonos y acciones, clase media y alta con conocimientos en finanzas en particular.

Vale mencionar que desde 1990 la economía americana comenzó un periodo de ciclos económicos cortos con explosión de burbujas financieras, las cuales precisaron de bajas tasas de interés para reactivar el consumo y la inversión. Esto queda claro mirando la evolución la TIR del bono a 10 años del país, quien además desde hace ya unos años nos cuenta que los inversores esperan todavía un periodo de baja inflación y crecimiento. La tasa hoy de este bono está en 2.38% siendo el número clave para la presidencia de Trump 2.6%, el cual podría dar finiquitud al ciclo alcista de bonos que se vive desde hace más de 15 años.

 

Conclusión. En finanzas se dice que los árboles no crecen hasta el cielo, los buenos datos y las noticias alentadoras en algún momento del tiempo dejan de llegar. La presidencia de Donald Trump recibirá una economía pujante y a un consumidor con sensación de ser rico al haber invertido en dos activos que se encuentran en máximos históricos: acciones y bonos. La pregunta ahora es si el gabinete del nuevo presidente logrará mantener y mejorar los indicadores o si lentamente los inversores se acercan al final de un ciclo de bajas significativas a pesar que ningún político (ni de izquierda ni derecha) desea que ocurra. Como siempre en finanzas el tiempo hará su trabajo en despejar dudas y validar o desechar pronósticos.

 

2 comentarios para La herencia en materia económica que recibe Donald Trump

  1. Marco Schnabl dice:

    Este es un análisis muy bien fundado pero visto quizás a la distancia. Vivo en eeuu y me permito sólo dos observaciones para matizar tu análisis. Primero, creo que en el ciudadano hay una sensación mucho más pesimista sobre la economía hoy y sobre los ocho años de Obama que lo que tu artículo sugiere. De hecho, el triunfo de Trump fue en gran medida un voto de protesta contra las medidas economicas de Obama. Segundo, nadie en los EEUU “cree” en la baja de la tasa de desempleo como medida de bienestar en el mercado de trabajo precisamente por el calamitoso colapso de la tasa de participación laboral que tu artículo menciona pero que sólo el gráfico respectivo muestra en su real dimensión. Segundo, la tasa de crecimiento del PBI durante los ocho años de Obama ha sido calamitosa, particularmente después del colapso que signó el final de la presidencia de Bush Jr. No estoy en desacuerdo con tus “numeros”, sólo te doy mi visión desde aquí que no coincide con el optimismo que se desprende de tu presentación. Abrazo.

  2. Julieta Ventura dice:

    Javier, muy buen análisis! Las incógnitas se irán develando con el correr de los meses, de lo que no hay duda es que será un período de mayor volatilidad, y esto siempre trae grandes ganadores y perdedores.
    Muchas gracias!

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