Diario - 10/05/2017

Peronia y un Renovado Dilema: Inflación Resiliente, Depreciación Crónica del Dólar y Ausencia de Brotes Verdes

Para el día después del sinceramiento fiscal: Inicio del Ciclo de Charlas a Distancia en Mercados Financieros: Recuerden que el ciclo que comenzó el 6/5 tiene las charlas grabadas, por lo que podrán escucharlas tantas veces como lo consideren necesario aún con inscripción tardía. Los temas que discutimos en la primera charla fueron: 1. El día después del blanqueo: efecto del impuesto a las ganancias sobre posiciones en bonos extranjeros a largo plazo, 2. La parte media de la curva provincial argentina: oportunidad de generar carry y devengamiento a largo plazo por sobre el 6% anual en dólares, 3. La parte larga de la curva argentina podría converger a los rendimientos de Perú por ejemplo, implicando en este caso si ocurrirse, un retorno potencial de 35%, riesgos asociados, 4. Respetando el riesgo implícito en la parte larga de la curva argentina el cual asciende a 12 años de duration, 5. Estrategia de lockeo de tasas en la parte media de la curva. ¿Qué es necesario hacer para devengar 6% anual en bonos provinciales? El ciclo de charlas, orientado al inversor retail post-sinceramiento fiscal, analizará posicionamiento de patrominios en los principales mercados locales e internacionales, en mi rol de practitioner y asset manager. Para reservas de cupo de concurrencia, horarios, consulta de costos, formas de pago y acceso a la plataforma virtual, enviar mail de contacto a: gf@germanfermo.com. Las charlas se realizarán a distancia a través de una plataforma de muy fácil acceso y con interacción online y su grabación queda disponible a los inscriptos.

Ayer por la tarde, conocimos que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) para CABA y el Gran Buenos Aires registró para el mes de abril una variación de 2,6% con relación al mes pasado, sorprendiendo hacia arriba a la mayoría de las estimaciones que se habían realizado al respecto. Para el 2017, la inflación acumulada asciende a 9,1%, y con respecto a abril 2016, tenemos una inflación anual del 27,5%, muy alta pero considerablemente más baja que el 40% heredado de la administración anterior. La inflación core ascendió a 2,3%, siendo el impacto más significativo el incremento de tarifas de gas. Muchas lecturas surgen de esta evidente resistencia del fenómeno inflacionario en Argentina, a pesar de la excelente labor a cargo del BCRA. Primero, y para destacar, afortunadamente ahora tenemos un gobierno que mide la inflación fidedignamente y es sincero al respecto, excelente.

Me pregunto si la inconsistencia entre una política fiscal expansivamente keynesiana y una política monetaria contractiva, genera semejante resiliencia frente a la inflación. Y claramente el mercado mañana abrirá preguntándose cuál de dos senderos potenciales será el más probable para los próximos meses, que, dicho sea de paso, nos irán introduciendo en la recta final de la primera elección que enfrentará el presidente Macri, para un país cuyo entorno social y político, lejos está de haberse asegurado por el momento.

Escenario 1: El BCRA redobla la apuesta y vuele a poner de punta a la parte corta de la curva en pesos, defendiendo su objetivo inflacionario del 17%, repitiendo lo bien actuado en varias instancias del 2016 y 2017. Pero si esto ocurriese, plantaría a la vez un dilema que ya conocemos todos. Un aumento de la tasa local haría aún más atractivo al carry trade en pesos, aumentando la demanda por la moneda local y disminuyendo en consecuencia, el apetito de los inversores hacia el dólar, agudizando de esta forma una tendencia que venimos observando fuertemente desde inicios del 2017: el dólar está claramente rezagado contra la inflación y aunque el gobierno nos quiera convencer de que esto no importa, son muy conscientes de que importa y mucho y a esta altura no pueden frenar el embate del peso frente al dólar americano. Nada es gratis en economía, eso es lo maravilloso de esta disciplina a la que algunos le llaman ciencia: si querés seguir con un déficit fiscal récord y al mismo tiempo lograr una rápida estabilidad de precios, no queda otra que endeudarnos a escala generando en consecuencia, un rezago considerable del dólar americano frente al peso argentino. El problema es que, para un país tan inviable como la Argentina de hoy, con una carga fiscal y laboral que hasta sorprendería al noruego más socialista, queda claro que mucha industria pyme busca en el tipo de cambio algún tipo de alivio, al menos en el corto plazo, dado que en Peronia, las devaluaciones sucumben rápidamente al embate de los precios. Pues bien, si la resiliencia de la inflación genera una reacción renovadamente hawkish (restrictiva) desde el BCRA podríamos imaginarnos las siguientes secuencias de variables: a) tasas de punta otra vez en la parte corta, b) un dólar depreciándose aún más contra el peso en términos nominales, c) el tan esperado y esquivo rebote económico, amenazado por una renovada embestida de tasas frente a elecciones cada vez más próximas.

Escenario 2: El BCRA se mantiene on hold respecto a la parte corta de la curva en pesos, arriesgando a no cumplir su meta inflacionaria del 17% y perdiendo, si se quiere, algo de reputación. Si este fuese el caso, relativo al escenario 1, el carry trade luciría relativamente más débil, no empeorando al menos, lo que hoy ya es un problema: la crónica depreciación del dólar frente al peso como consecuencia del endeudamiento a escala que viene ejecutando la Argentina, fruto de la no-corrección fiscal. Bajo estos supuestos observaríamos: a) tasas nominales aproximadamente constantes en el corto plazo, b) un dólar intentando al menos, hacer piso en la zona de 15.50, c) un rebote económico con mayor chance de ocurrencia, rebote que, by the way, venimos esperando desde el segundo semestre del 2016.

Aun cuando una parte significativa del gobierno lo niegue, existe una realidad ineludible en la Argentina de hoy: el despilfarro fiscal de la administración anterior no se ha corregido y precisamente su no-corrección ha generado un nuevo equilibrio de corto plazo con un endeudamiento preocupantemente creciente y un dólar claramente rezagado frente al peso argentino, lo cual está impactando la rentabilidad de mucha empresa pyme que desde el 2016 viene sufriendo del otro lado de la ecuación los efectos del carry-trade: ¿cómo me entero de esto?, mucho cliente pyme cotidianamente me lo recuerda. Aun cuando el oficialismo lo niegue, no es demasiado difícil darse cuenta que el principal determínate del tipo de cambio nominal es un fenomenal déficit fiscal financiado con emisión de deuda externa. Si bien técnicamente estamos frente a un mercado libre de cambios porque la oferta y la demanda más o menos interactúan con libertad, tenemos un jugador enorme que supera al resto de los actores: el voraz y deficitario estado argentino que esta vez, encuentra al endeudamiento externo como su principal aliado, pero en su camino como lo ha hecho siempre, distorsiona al resto de la economía. Insisto, los gobiernos argentinos se han caracterizado por diferir sólo en la selección de la distorsión escogida porque ninguno pudo resolver el único problema de fondo: gastamos más de lo que debemos.

Por lo tanto, el equipo económico actual, ha decidido no corregir fiscalmente y al mismo tiempo encauzar en los próximos años a la Argentina hacia una inflación de un digito, lo cual en sí mismo es un formidable objetivo. Sin embargo, a la luz de lo que podemos observar, la inflación sigue mostrándose muy resiliente, reflejo quizá de su principal instigador: un gasto público y un déficit fiscal en valores inaceptables. Y aquí estamos hoy, intentando salir a fuerza de endeudamiento externo, el tiempo dirá si esto sólo fue un equilibrio parcial mal concebido desde el inicio o un exitoso y gradual sendero hacia un equilibrio general sustentable y convergente. Interesante será observar cómo abre el mercado de tasas y tipo de cambio mañana. Buena suerte, yo sigo long CER, tal como indiqué un año atrás y ojalá que alguien se de cuenta que el BCRA no puede sólo con todo esto.

Fuente de la imagen

3 comentarios para Peronia y un Renovado Dilema: Inflación Resiliente, Depreciación Crónica del Dólar y Ausencia de Brotes Verdes

  1. luis bistosini dice:

    Totalmente de acuerdo con su opinión, el BC está haciendo su tarea, mientras el gobierno va a esperar hasta octubre (no se porque) para lanzar un plan para bajar el gasto público. Le doy una idea al gobierno, que seguramente la ciudadanía lo va a acompañar, ajusten el gasto político, son muchos para la cantidad de población que tiene el país.

  2. Elba Khan dice:

    Yo creo que la inflación no cede en parte por la falta de oferta de bienes y servicios dados los altos impuestos internamente y las medidas proteccionistas en el comercio exterior.

  3. Sebas C dice:

    Reducir la inflación es un formidable objetivo. Hacerlo con un déficit fiscal de 7 es una formidable bomba nuclear: sobre oferta ficticia de USD por financiamiento con deuda y TC artificialmente bajo: eso no es oferta y demanda pura, es el Estado Argentino no ajustado trasladandole al sector privado sua desequilibrios via dolar planchado.

    Conclusion? Inflación alta, tasas altas recesivas para bajarla…y el estado de joda con déficit fiscal “gordo”, mientras el sector privado “adelgaza”; presión impositiva record y un Gobierno que no entende que la inflación es de costos, y lo peor, en dólares!

    Cuando se politiza la economía para ganar elecciones deja de ser economía. Y si pierden x gradualistas?

Dejá tu comentario

(*) los campos son requeridos