Diario - 25/09/2017

Impuesto a la renta financiera: ¿populismo blando o severo error de concepto?

En este video (ver video) les muestro qué empezamos a analizar en mi ciclo de charlas de mercado online e interactivo: “Dónde invierto mi dinero”. Hemos comenzado a complementar el análisis del mercado local de bonos y acciones argentinas con la utilización de un browser internacional que nos permitirá armar y analizar una multiplicidad de posiciones en futuros de monedas, futuros de commodities, futuros de tasas de interés. También operaremos CFDs que nos permitirán ir largos o cortos activos tales como acciones, ETFs y ADRs argentinos. Operaremos también opciones de monedas, ETFs y acciones. La idea será comenzar a armar posiciones de especulación offshore en distintos frentes: monedas, tasa de interés, acciones, siguiendo la coyuntura del mercado internacional. Para información de costos les dejo el mail de siempre: gf@germanfermo.com.

Mi nota de hoy en diario Cronista:

Para un país que se endeudará a escala en los próximos años, este impuesto resultaría sumamente inoportuno. Primero y por sobre todo, la renta financiera ya está gravada para personas jurídicas, son las personas físicas las que “todavía” no tributan. Gravar potencialmente la renta que generan instrumentos de renta fija argentina no parecería ser la mejor de las medidas en un contexto en donde nuestro abultado déficit fiscal nos obligará a recurrir a financiamiento externo por muchos años; para un gobierno que tanto énfasis le da al rol de las expectativas, esta medida iría en sentido opuesto. Por otra parte, luego del formidable resultado del blanqueo impositivo del año pasado, mucho ahorrista pequeño se ha volcado al mercado local argentino generando un sustancial incremento de demanda en los limitados productos que se ofrecen actualmente. Por lo tanto, gravar con un impuesto al retorno del pequeño ahorrista atentaría contra el incipiente proceso de crecimiento que estamos observando durante todo el 2017. Mucho político miente y otros ni si quiera tienen la capacidad intelectual de comprender que la renta que genera el ahorro es el premio a una persona que transfiere el fruto de su trabajo a un emprendedor que con dichos fondos pretende invertir y generar con ello, nuevo empleo. Llamar especulación a este proceso es no comprender el funcionamiento de una economía normal. Ahorrar significa no consumir, por lo tanto, la renta del ahorro simplemente implica que un individuo decide postergar su consumo presente a cambio de un precio, la tasa de interés, y que dicha postergación culmina convirtiéndose en inversión de otros, que, a su vez, generan empleo a muchos más. Lamentablemente, en Argentina siempre nos esforzamos por reinventar la rueda y un impuesto de estas características probablemente culmine reduciendo el nivel de ahorro privado, aumentando el nivel de consumo presente, encareciendo la tasa de fondeo de inversiones locales, dañando el proceso de inversión y complicando, por lo tanto, la generación de nuevas fuentes de trabajo en especial, al sector Pyme, el cual no tiene la capacidad de fondearse con ahorro externo. No consumir y por lo tanto ahorrar, en países normales tiene un premio, gravar a ese premio resultaría en un severo error de concepto con una lectura complicada a futuro: ¿si ahora me hacés esto, por dónde vendrás mañana?

En Argentina, un pequeño rebaño de ovejas mantiene al resto. En nuestro pintoresco país habita un pequeño y minoritario rebaño de ovejas obedientes, aquéllas que hoy mismo en lugar de hacer piquetes, marchas y toma de escuelas, irán a trabajar pacíficamente, donando la mitad de su día laboral al arrogante estado argentino, ese al que el 50% de carga tributaria ya le parece poco y al decir 50% créanme, soy muy benévolo. De las 8 horas diarias de una jornada laboral, 4 ya nos son confiscadas tributariamente por el estado argentino. De los 250 días laborables, 125 ya los donamos a la AFIP, o sea, hasta junio de cada año las ovejas de la Argentina no trabajamos para nosotros mismos, sino para mantener a la infinita secuencia de personajes que maman del estado argentino. Nuestro estado ha crecido tanto que hasta subsidiamos piquetes en un claro atropello al ciudadano honesto pagador de impuestos y paradójicamente, son esos mismos piquetes los que durante la semana nos impiden trabajar eficientemente y producir lo necesario para subsidiarlos y permitir, por lo tanto, que nos sigan cortando calles. El tamaño del estado argentino es tan estrepitoso que los pocos que trabajan en el sector privado y mantienen a toda la estructura pública se han convertido en una pequeña minoría a la que se esquilma con una carga tributaria insoportable y parecería ahora, interminable y en ascenso. Padecemos de un fisco patológicamente voraz, uno que necesita comer permanentemente de nosotros con más impuestos sin hacer el menor esfuerzo para reducir la otra cara de la ecuación, el gasto, esta última dimensión es probablemente el capítulo más débil en los casi dos años de historia del oficialismo. En los años K, ante una evidente realidad de violencia y atropello, recuerdo que nos contaban que los argentinos padecíamos de “sensación de inseguridad”, y a la luz del potencial impuesto a la renta financiera que preocupadamente vengo escuchando, me pregunto si en materia de impuestos el equivocado no seré yo y si entonces, la presión fiscal que percibo sea sólo una construcción de mi crispida imaginación que refleje la “sensación de presión tributaria” de este sufrido rebaño de ovejas esquiladas al cual pertenezco. Patéticamente, todos los gobiernos argentinos parecerían coincidir en algo: muy poca vocación para el achique del gasto y una infinita imaginación a la hora de esquilmar al pequeño sector privado a fuerza de más impuestos.

Tributando dos veces: el ahorro es lo que sobrevive al voraz cobro de impuestos. Las naciones normales para crecer implementan la siguiente secuencia: ahorran primero, invierten después, producen más tarde y finalmente, consumen. En Argentina hace 70 años que revertimos el proceso y así nos va: un shock de gasto público se transforma en consumo efímero y a través de él, se rebota a la economía con mucho esteroide y con dicho salto al cual bautizamos como crecimiento, pretendemos seducir al mundo para que venga e invierta utilizando ahorros del exterior. Nuestra historia pretende comenzar en consumo y culminar en ahorro, en otro intento más y muy argentino, de desafiar la ley de gravedad. A esto deberíamos también sumarle que a lo largo de todas estas décadas el pequeño ahorrista argentino fue en general vapuleado por las severas crisis macroeconómicas que debimos transitar desde la híper del 89 hasta el default del 2001; la conclusión es muy sencilla, Argentina nunca trató bien al pequeño ahorrista y, por lo tanto, no debería sorprender a nadie la crónica falta de inversión que nos caracterizó a lo largo de estos años: sin ahorro, la inversión no puede financiarse localmente, es así de simple. En este contexto, supongamos que hiciste 100 pesos brutos en el mes, de los cuales sólo sobreviven 50 pesos de la voracidad fiscal Argentina. Supongamos que estos 50 pesos los ponés en una Lebac al 27% anual generando 13.50 pesos extras. Con impuesto a la renta financiera estos pesos podrían tributar 35% de impuesto resultando en una carga adicional de 4.73 pesos. Por lo tanto, tus 100 pesos originales terminarían tributando 55% y no 50% como comenzó este artículo. Gravar al ahorro, por lo tanto, es como imponer dos veces un mismo impuesto. Sin embargo, la gran mayoría de argentinos incluido los políticos, no comprende la virtuosa relacion entre el ahorro, la inversión y el empleo. Las Pymes de este país en general no tienen acceso al mercado internacional y por lo tanto deben recurrir al mercado local para financiarse. Pero para que este mercado local pueda financiarles se hace necesario primero que los argentinos ahorren. Si este ahorro existe, el mercado de capitales se encarga de hacerle llegar estos fondos a la Pyme que lo necesite y de esta forma, el ahorro privado culmina convirtiéndose finalmente en sublime inversión que, a su vez y entre otras externalidades positivas, genera más puestos de trabajo.

Gravar al ahorro encarece el costo de financiamiento Pyme. Si bien todavía no está confirmado, me preocupa que el oficialismo que en “teoría” representa al cambio esté pensando en implementar una medida claramente peronista y, por lo tanto, sumamente ineficiente a nivel económico, espero de veras que el impuesto a la renta financiera sea sólo fruto de mi imaginación. Si suponemos por un instante que efectivamente “la mesa chica de Cambiemos” está pensando en semejante medida, se me ocurren dos motivaciones. Primero, si mal no recuerdo, “el impuesto a la renta financiera” fue un caballito de batalla del frente renovador, esa versión del peronismo que intenta convencernos de que en realidad es otra cosa. En este contexto, y de caras a las elecciones de octubre, ¿está el oficialismo intentando sacarle “esta brillante idea” al frente renovador copándole la parada y restándole votos? Para un gobierno tan eficiente en la generación de populismo blando, y para una ciudadanía sumamente confundida en materia económica, “gravar a la especulación” sin explicar que en realidad estás “gravando al ahorro” y con ello “encareciendo el costo de financiamiento Pyme” y con ello, “reduciendo la capacidad de generación de empleo”, podría sumar votos populistas. Segundo, que el gobierno incurra en un severo error de concepto, subestimando los efectos negativos del impuesto. Gravar la renta financiera puede generar no una, sino dos señales perversas. La primera sería el efecto directo de imponer un nuevo impuesto esta vez, al ahorro, incrementando vía traslación del tributo el costo financiero a nivel local; si me gravás de más, mi tasa de equilibrio será más alta, resultando en una mayor tasa de interés que capturará una parte del salto impositivo, encareciendo el financiamiento Pyme. Pero aquí no se termina la historia, me preocupa “la señal detrás de la señal”. Con una medida así y dada, la nefasta historia que tenemos los argentinos en materia de cambios de normas y debilidad institucional, el mercado local e internacional probablemente se quede preguntando: ¿y después que más nos van a hacer? Este impuesto es peronista y por lo tanto, va en sentido contrario al cambio.

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6 comentarios para Impuesto a la renta financiera: ¿populismo blando o severo error de concepto?

  1. rodrigo dice:

    Bien dicho German. Aunque creo que hay que ser más duro con el gobierno y empezar a hablar en otro términos, es decir hablar con el dinero. El gobierno actual no es populismo blando (by Fermó), ni mucho menos Kirchnerismo de buenos modales (by Espert) es peronismo puro y duro en todo caso bien hablado. Y creo que por más que el S&P esté por las nubes, por más que las tasas internaiconales estén por el suelo y el apetito inversor no parece frenarse, hay que empezar a hacerse las preguntas que Peña, Macri, Quintana, Djovne, Lopetegui y sobre todo Caputo no quieren que les hagamos los inversores. Después de todo Emitir deuda sin respaldo es tan peligroso como emitir dinero sin respaldo, en algo se parecen: es riqueza que se debería acumular en el futuro pero que se “importa” desde el futuro al presente para consumir a cambio, en este caso, de futuros impuestos, deuda presente, impuestos futuros. Las preguntas son:

    ¿Cuando van a cambiar algo en serio en la economía argentina?
    ¿Cuando y de qué manera van a invertir el circuito consumo-consumo-consumo y algo de inversión y algo de producción por el de ahorro-inversión-producción-consumo?
    ¿Cómo piensan pagar la emisión de deuda sin respaldo para financiar un gradualismo que ya es incómodo que les sigamos financiando sin empezar a preguntarles por algunas cosas?
    ¿Cómo es posible que un Bono de Chaco (Gobierno de Capitanich) que sólo produce un producto básico: algodón,la mayoría de su territorio es selva impenetrable, aunque siguen desmontando para soja, un nivel de pobreza que no baja del 65%, para que rinda más que un bono de Japón a 250 años? ¿Es pagable en serio esa deuda y la de Argentina?
    ¿Hasta que ratio deuda/PBI piensan seguir con la fiesta, ya estamos en el 58% y contando?
    ¿Cómo van hacer para que Argentina tenga un mercado de capitales en serio, profundo y dinámico cuando Perú (deuda ratio/pbi90%) es más grande que el BYMA?
    ¿Qué van hacer en concreto para que crezca la inversión directa extranjera en donde Argentina ni siquiera logra ganarle a Colombia y el mercado interno apenas llega al 15% sino generoso?
    ¿Por qué los extranjeros van a seguir financiando el populismo peronista de la era Macri para que los argentinos sigamos gastando lo que no producimos, no queremos producir, ni esforzarnos en hacerlo ni nos esforzamos en dejar de consumir para producir?

    Creo que va llegando el momento de hacer que el Sr. Peña y demás funcionarios, entiendan el rigor del mercado. Y en lugar de hacer peronismo barato y mediático en la mesa de Martha Legrand, empiecen a entender que si son liberales, pro capitalistas y desarrollistas en serio, tendrán que empezar a hacer política económica de verdad y dejarse de hacer política peronista. Y hacer política económica en serio es todo lo contrario a lo que hacen.

  2. Francisco dice:

    German, agregando a la frustración, sin un ajuste por inflación serio (no la payasada que estan proponiendo), este impuesto a la renta financiera va a potenciar incluso mas la efectividad del impuesto inflacionario, agregando una cuña mas a las distorsiones existentes.

  3. Ruben dice:

    Estimado Germán:

    Que tal si lo vemos de la siguiente manera, pues el planteo hecho está bien, aunque para nada novedoso ya desde los 60 del siglo pasado esto viene siendo así, si seguimos alguna vez a los economistas, por ejemplo Juan Carlos de Pablo o Roberto Cachanosky que aun quedan de la vieja guardia, con las medios de difusión que por aquella época había y algunos pocos entre tantos desinformados; de ellos se informaban por el tema, que hoy tocas.-

    Ahora bien también deberíamos ir mas atrás, siempre en el análisis en materia económica del país (¿Alguna vez fue país?) y descubriríamos que los mandatos coloniales, aún en el presente están vigentes. De tu propio artículo, dices no hay financiamiento para las pymes, acaso en esas tan lejanas épocas, dos siglos atrás la casa de Cadíz (Compañía de Jesús) permitía el desarrollo de algún emprendedor criollo, solo era posible si se ejercía el contrabando.

    Entonces se hacían capitales, pero declararlos era ponerse en evidencia, ante la corona del Reino de España. ¿Cuál habrá sido el destino de esos capitales?.-

    Y mas luego del 25 de mayo, allá cuando un mestizo agarro la manija de la cosa, que sucedió, Baring Brothers de por medio, endeudamiento por mas de 200 años.-

    Conclusiones:
    Unos pocos virreinales manejan la economía de una mascarada bien organizada que dice llamarse Argentina y pocos muy pocos tiene TALENTO para romper esas gruesas cadenas que solo en la letra del himno nacional fueron ROTAS.-

    De una buena vez cuando definitivamente damos vuelta la página de la historia del territorio en el que vivimos, si lo hacemos económicamente, seguro cambiará, la cultura el arte, la religión y la forma de pensar, sino seguiremos siendo nada con himno y muchos símbolos .-

    Atte.,
    Ruben

  4. Ramiro dice:

    Espero no pecar de ignorante, un impuesto a la inversion de corto plazo, entendida como la menor a 1 año es inviable tambien?
    No tienen esta metodologia en Estados Unidos?

    Excelente nota!!
    Saludos!

  5. Fernando dice:

    Excelente artículo como siempre, un placer leerte!

  6. German Fermo dice:

    abzo amigo y gcs

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