Diario - 23/10/2017

Sin pena ni gloria: retirada K y un inconcluso colapso de riesgo país

 

Octubre 8 se renovó la suscripción mensual a mi ciclo de Charlas Interactivas en Mercados Financieros a Distancia por streaming. En este video (ver video) les muestro qué empezamos a analizar en: “Dónde invierto mi dinero”. Hemos comenzado a complementar el análisis del mercado local de bonos y acciones argentinas con la utilización de un browser internacional que nos permitirá armar y analizar una multiplicidad de posiciones en futuros de monedas, futuros de commodities, futuros de tasas de interés. También operaremos CFDs que nos permitirán ir largos o cortos activos tales como acciones, ETFs y ADRs argentinos. Operaremos también opciones de monedas, ETFs y acciones. La idea será comenzar a armar posiciones de especulación offshore en distintos frentes: monedas, tasa de interés, acciones, siguiendo la coyuntura del mercado internacional. Para información de costos les dejo el mail de siempre: gf@germanfermo.com.

Mi nota de hoy en diario Cronista:

Mi hijo más chico me pregunta: ¿por qué ustedes los adultos votan dos veces lo mismo? Celebro que haya terminado este eterno y costosísimo circo electoral, hace meses que vengo escuchando cotidianamente un tornado de frases hechas y sumamente mediocres, que aburre e irrita. Pero mi alegría no termina ahí, ayer domingo, la ciudadanía argentina mayoritariamente decidió dar vuelta la página más triste, perversa y grotesca de nuestra historia democrática, el kirchnerismo ya es una minoría marxista enroscada en su propio odio y en claro sendero hacia la extinción política. Perdió ese mismo kirchnerismo “tan preocupado” por los pobres pero que paradójicamente viaja en Audi y vive en Puerto Madero, en una chorrera de opulencia tan arrogante, como notoria e irrespetuosa. A pesar de haber disfrutado de las tasas de interés más benévolas de la historia económica mundial y una soja en máximos, el kirchnerismo nos entregó a un abismo económico y social con 30% de pobres, con colapso de infraestructura pública, con microfonasos y cadenas nacionales todos los días, con histórico deterioro institucional, con un default caprichoso, con un riesgo país de los más altos del mundo emergente, con inseguridad generalizada, con recesión económica y desempleo, con hiperinflación potencial, con un cepo cambiario que asfixió a la economía argentina, con un sector agrícola diezmado y con una nación entera en emergencia psicológica frente a un cotidiano embate bipolar.

¿Se entiende por qué perdieron y no vuelven nunca más? Los argentinos pendulares, se cansaron de este verso y a pesar de que en 2011 mayoritariamente aplaudían al “Che” y convalidaron kirchnerismo al 54%, ahora en 2017, parecerían apoyar una forma de convivencia social basada en armonía, en respeto a las instituciones y al prójimo, en donde el grito vacío se reemplaza por un mensaje respetuoso y conciliador para una Argentina muy herida que lo necesita, complementado por una larga secuencia de globos amarillos, cloacas, bicisendas, metrobuses, shock de crédito, consumo y obra pública, en un despliegue tan keynesiano que hasta sorprendería al mismísimo John Maynard. El tiempo dirá si esto es una modificación genuina en la mayoritaria manera de sentir de los argentinos o si simplemente es un cambio de moda, como otros anteriores: por una década votaron menemismo y al final lo defenestraron, por otra década aplaudieron kirchnerismo y al final también lo defenestraron, y ahora se abre un periodo en donde el presidente Macri será reelecto en 2019. Tan sólo dos años atrás haber siquiera imaginado la contundente consolidación política del presidente Macri y equipo hubiese sido impensado. El kirchnerismo le plantó innumerables bombas sociales y económicas con la expectativa de que explotasen y les permitiese retornar al poder en 2019 pero la ciudadanía ayer les dijo: “mamadera y a otra cosa”. El kirchnerismo quedó como una versión triste, esquizofrénica, bipolar y marxista del peronismo, un peronismo que sabe que hoy está en ruinas y deberá en los próximos años reconstruirse en base a tres principios: definición de un líder que hoy no tiene, determinación de un mensaje nuevo que hoy tampoco tiene y que lo libere de la parodia repetitiva y arcaica de 1945, organización de una estrategia de marketing político que lo independice del colectivo, el pancho y la coca y lo inserte en un mundo tecnológico versión 2017, dominado por redes sociales, ámbito en el que Cambiemos le dio cátedra. Tremendo camino le queda, el peronismo mutará y se reconstruirá porque tiene un instinto de supervivencia extrema, pero hoy comparte el mismo estado de derrota que el radicalismo exhibió en 2001. Al peronismo, hoy sumamente derrotado, primero le toca vencer a su principal enemigo, el marxismo kirchnerista, y luego comenzar a transitar un sendero de diez años de reconstrucción, pero sin caja y sin poder. Mientras tanto, Macri seguirá pintando de amarillo el mapa político de los argentinos, como ciudadano lo celebro porque claramente es una opción superadora, pero como economista liberal que soy, me sigue crujiendo el estómago al ritmo del keynesianismo que se viene implementando.

Momentum político y “un oportuno” anuncio de reestructuración fiscal y laboral. Argentina deberá seguir endeudándose al menos por unos cuantos años más. De esta forma, resulta clave seguir bajando y bien rápido, el riesgo país. Quizá ahora y después de tantas críticas, se entienda por qué el ministerio de Finanzas emitió el bono centenario, precisamente “marcar la curva allá lejos” permitió una aceleración de compresión en la parte media y corta de la curva soberana y provincial que venimos observando desde hace meses. El rally, por ejemplo, de los bonos provinciales ha sido elocuente al punto tal que cuesta ahora encontrar emisores por encima del 7%. En 2013 nuestro riesgo país rondaba los 1.300 puntos básicos, cuando hoy ya estamos en 650, tremenda confianza del mercado internacional al gobierno del presidente Macri y bien merecido lo tiene. Sin embargo, y a pesar de la euforia reinante en nuestro país se hace clave reconocer que somos una nación infectada con setenta años de peronismo y, por lo tanto, en estado de inviabilidad generalizada. A nivel fiscal, una nación en donde un argentino mantiene a otros cuatro no puede funcionar. A nivel laboral, una nación en donde el 65% de una jornada queda confiscado por el Estado, no puede funcionar; nos pasamos 7,8 meses al año donando el fruto de nuestro esfuerzo a un estado voraz, lleno de ñoquis, improductivo y por, sobre todo, sumamente ineficiente. Imagínense por un momento, si esos recursos pudieran ser trasladados a la actividad privada. El gasto inútil está tan arraigado en el ADN de los políticos argentos, que hasta votamos dos veces lo mismo, las PASO son un inaceptable gastadero de dinero, que las internas las financien los partidos, no los impuestos de los ciudadanos, en vez de PASOs hagamos escuelas.

¿Y si anunciamos estratégicamente un compromiso de reforma más agresivo? Wall Street, principal emisor y demandante de deuda argentina, anda con ganas de tomar cualquier buena historieta que le entreguemos. Qué tal si entonces, el Ministerio de Hacienda hace lo que el BCRA viene implementando desde largo rato: anunciarle al mercado un firme compromiso (no tibio, como el actual) de metas fiscales a largo plazo. Y ojo, no estoy diciendo que lo vayamos a cumplir a raja tabla, solo digo de anunciarlo y subirnos a esta ola de euforia y optimismo hacia la Argentina, logrando bajas adicionales de riesgo país y, por lo tanto, reducciones de nuestro costo soberano de fondeo, aspecto clave, dado el modelo de alto leverage que se viene implementando. Por el ejemplo, el BCRA anunció desde hace tiempo su firme compromiso en la lucha antiinflacionaria, pero, sin embargo, culminará el 2017 probablemente unos 500 puntos básicos por encima de la meta de este año, circunstancia que en menor escala se repetiría en 2018. A pesar de estos yerros elocuentes, el mercado va a premiar la “intención de compromiso antinflacionario” por bastante tiempo antes de contrastarlo con la realidad y a pesar de los subsecuentes desvíos que probablemente se avecinen en una Argentina que se expandirá en forma múltiple y sumamente keynesiana. En esta coyuntura y apalancados en el contundente resultado electoral de ayer, se me ocurre que el Ministerio de Hacienda podría mostrarse mucho más enérgico y comprometido con un mensaje de reforma a largo plazo. Este solo acto muy probablemente le daría al mercado internacional de renta fija una excusa más para que Argentina pudiera seguir comprimiendo spreads. Nunca olviden algo: Wall Street es una industria dedicada a la invención y reciclaje de historietas, de ser un país pintado de negro en 2011, ahora y hace rato nos viene mirando, démosle una excusa y nos llevan a rendir Brasil en una semana. ¿Quién gana?: obviamente, el fisco argentino ahorrando tasa de interés en la larga secuencia de endeudamiento que nos espera. Ah, y si alguno anda con ganas de criticar dicho endeudamiento le pregunto: ¿se bancan el ajuste fiscal al que nos obligaría el kirchnerismo si decidiéramos no endeudarnos? No se puede todo en economía y para comprenderlo hay que pensar en equilibrio general, algo que los políticos no saben hacer.

8 años sin peronismo: ¿hacia una brasilización de la curva soberana argentina? Hoy 12 años de duration brasileña rinden 5,45% mientras que su equivalente argentino lo hace en torno a 6,60%. Por lo tanto, nos separan de Brasil 115 puntos básicos. La principal razón es que Brasil le mostró al mercado una clara decisión de reestructuración laboral y fiscal que Argentina todavía no pudo implementar. Tengo la sensación de que para que podamos acercarnos realmente a los rendimientos brasileños la buena onda y supremacía política de Cambiemos deberá ser enriquecida con una clara promesa que no necesariamente deberá convertirse en realidad de corto plazo hacia la reestructuración de una nación que hoy es sumamente inviable. Si esta señal se diese, no me caben dudas que Argentina comprimiría muy rápido hacia riesgo brasileño y ¿después? Ahí los objetivos serían más difíciles de alcanzar, nos espera Colombia cerca de 5% y luego Perú, Bolivia y Uruguay en la zona del 4%. Con compromiso o sin él, la parte larga y media de toda la curva soberana y provincial argentina sigue siendo un buy a tres años vista. En el corto plazo quizá, el resultado de ayer ya esté descontado pero una Argentina sin peronismo hasta al menos el 2023, no tiene precio y, por lo tanto, augura un recorrido largo y sumamente jugoso para bonos argentinos, la pregunta es con cuánto gamma lo querrá jugar el gobierno. Y recuerden esto: fueron por todo y casi se quedan con nuestra libertad, chau K, hasta nunca.

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4 comentarios para Sin pena ni gloria: retirada K y un inconcluso colapso de riesgo país

  1. Julio César Pallucchini dice:

    Hola German!
    Coincido plenamente con tu analisis, salvo tal vez lo de marxistas, si bien el sesgo de estos muchachos fue espantosamente populista, al mismo tiempo favorecieron una alta concentración en manos de pocas empresas en varios segmentos del mercado (suerte de oligopolios o capitalismo de amigos), así como una gran distorsíon en la distribución de la renta.
    Saludos!
    Julio

  2. rodrigo dice:

    Buen análisis Germán, como siempre. Sólo que el deficit sigue ahí, casi intacto y lo que logran bajarlo, no lo capitalizan de ninguna manera para enfrentar un cambio de ciclo, que puede venir en cualquier momento, si es que ya no empezó. Y, en nombre de bajar el deficit, (y para refozar la estrategia de ganar las elecciones del 2019 ya que según Duran Barba, Macri es de izquierda), atentos al manotazo que intenten dar a la mal llamada renta financiera. En nombre del populismo, todo esta moralmente justificado.

  3. Guido dice:

    “¿se bancan el ajuste fiscal al que nos obligaría el kirchnerismo si decidiéramos no endeudarnos?”

    ¿Sabes que te dicen cuando te hablan de no endeudarte? Que tenés que volver a subirle las retenciones a la minería y al agro. Y que tenés que ponerle impuestos a la renta financiera, al juego, y a no sé que otra cosa más. O sea, para ellos bajar el gasto no existe, siempre es más impuestos para matar a la actividad privada. Nunca entienden que no existe lo público sin lo privado. Ellos odian a la actividad privada, pero no se dan cuenta de que a la vez la necesitan para seguir existiendo.

  4. John Wayne dice:

    No es casualidad que la semana que comienza nos visite el FMI …

    Tampoco es casualidad que los bancos privados, que están anticipando los cierres de sus balances… muy probablemente, desarmen el ‘carry trade’ para tomar ganancias, contabilizarlas y declararlas a sus casas matrices.
    .
    Lo que se viene, lo conocemos de lunga data…
    El que no lo ve, o lo niega…
    Es que seguramente, no ” quiere ” verlo .

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